Samuel Moreno
[San Luis Hoy]
La aparición del diputado local del Partido del Trabajo (PT), Tomás Zavala González, portando un reloj Cartier Santos intervenido con diamantes naturales VS1, cuyo valor en el mercado podría oscilar entre los 260 mil y los 380 mil pesos, abrió un debate sobre la transparencia patrimonial y la congruencia entre la representación popular y los signos de ostentación.
El tema cobró relevancia luego de que una revisión periodística exhibiera además que el legislador registra una de las participaciones más bajas de la actual legislatura.
Cuestionado sobre el caso, el diputado del Partido Acción Nacional (PAN), Rubén Guajardo Barrera, consideró que los funcionarios públicos ya cuentan con mecanismos de transparencia establecidos a través de las declaraciones patrimoniales, de intereses y de ingresos. Señaló que corresponde al propio legislador explicar el origen de sus bienes y si cuenta con actividades económicas adicionales que justifiquen la adquisición de artículos de alto valor.
El legislador panista afirmó que la obligación de rendir cuentas sobre el patrimonio de los servidores públicos se encuentra contemplada en el esquema conocido como “3 de 3”, por lo que dijo desconocer las circunstancias particulares del diputado petista. Añadió que, en caso de existir ingresos provenientes de actividades empresariales o personales, éstos podrían explicar la capacidad económica para adquirir un reloj de esas características.
