Martín Rodríguez
[San Luis Hoy]
Una casa de un sacerdote, un hotel boutique, personas con discapacidad y adultos mayores de Iturbide y Guerrero, sufren el estruendo de un antro-cantina que una organización social opera en la planta alta de su edificio hasta las 4 de la mañana. El ruido invade incluso el Jardín de
San Francisco.
El antro ubicado en la planta alta de un local comercial en Guerrero y Aldama opera hasta las 4 de la mañana con un ruido estruendoso que afecta tanto a vecinos que pernoctan en sus viviendas como a la funeraria, el templo y el área de esparcimiento del jardín de San Francisco.
Lo mismo sucede con los huéspedes del hotel boutique, inversión privada de la zona que opera de manera imperturbable, pero que también, padece el ruido que sube de volumen de dos a cuatro de
la mañana.
Los responsables de la operación del negocio que debía trabajar hasta las 2 de la mañana, realizan su actividad hasta entrada a la madrugada y por igual venden alcohol, que divierten a la gente con un grupo en vivo que produce mayor escándalo conforme avanza la madrugada.
