Martín Rodríguez
[San Luis Hoy]
La señora María Elena Jaime todavía está convencida de que la juguetería tradicional tiene cuerda para rato y que los trompos, los yoyos y las marionetas seguirán siendo parte de la historia del desarrollo cognitivo y de destrezas de los niños.
Ella, responsable de un negocio de venta de juguetes de madera en el Mercado República, asegura que todavía hay padres de familia que compran los modelos históricos que jugaron los abuelos y bisabuelos, en la era donde algunos papás los quieren entretener con descargas de videos en las tablets o los smartphones.
Para ella, a pesar de que la gamificación ha invadido la vida de los niños, se les llena de softwares para jugar y se les entrega un celular como niñera para que vean videos, asegura que todavía hay muchas ventanas de esperanza de que los juguetes de madera se sigan vendiendo, y así sucedió en la temporada decembrina.
Agrega que todavía hay mucha gente que pregunta por el trompo, el balero y el yoyo, juguetes que en ocasiones todavía aparecen en los retos de los niños en las calles.
