Rubén pacheco
[San Luis Hoy]
Aunque se tiene acceso para cubrir todas las necesidades básicas, residir en una gran zona conurbada implica grandes retos de habitabilidad que, con el crecimiento poblacional genera problemática que van mermando la calidad de vida de la ciudadanía.
Si bien recientes reportes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirman que la población en la entidad mantiene un alto estado de bienestar o felicidad, la misma institución subraya que la zona metropolitana presenta retos que afectan la calidad de vida de los habitantes.
El 98 por ciento de la población de 18 años y más de San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez, refirió que, en el segundo trimestre del 2026 detectó alguna problemática existente en su respectiva ciudad, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU).
Como parte del estudio demoscópico, consideró 11 indicadores planteados a los habitantes, quienes de acuerdo con sus experiencias, entornos y contacto directo con los servicios gubernamentales mostraron sus inconformidades en los últimos tres meses.
UN MAL ENDÉMICO
La sátira mexicana ha sabido encuadrar a los hoyancos como una de las quejas más recurrentes en contra de las autoridades municipales, y no es para menos, porque una ciudad sin superficies lunares es casi una utopía.
Justamente los baches se convirtieron en el principal problema que padecen los metropolitanos, sean capitalinos o soledenses, al menos así lo manifestó el 83 por ciento de las personas encuestadas.
Si bien los dos ayuntamientos mantienen programas para atender los deterioros que se cuentan por cientos, diariamente aparece uno en las vialidades principales o con mayor tránsito vehicular.
Sea en el norte o en el sur, las dimensiones de los desperfectos en la superficie varían, pues los accesos donde existe alta concentración de tráfico pesado son los que presentan los mayores daños con profundidades de entre 15 a 25 centímetros.
Basta con circular en calles de la Zona Industrial, en colonias de la zona norte, una de las más abandonadas históricamente o en el Centro Histórico capitalino, para darse cuenta que los esquemas de bacheo están rebasados.
FUGAS, EL CUENTO DE NUNCA ACABAR
Como era de esperarse, las fallas y fugas en el suministro de agua potable se posicionaron como la segunda problemática más recurrente, dado que el 82 por ciento de los residentes así lo denunciaron.
El principal responsable tiene nombre y se llama el acueducto de la presa “El Realito”, cuyo sistema de abastecimiento acumula siete suspensiones del servicio de suministro hídrico hasta el pasado 17 de julio.
Aunque el organismo operador intermunicipal de agua potable (Interapas) y la Comisión Estatal del Agua (CEA) establecen operativos para la dotación del líquido, la estrategia resulta insuficiente, prueba de ellos son las continuas manifestaciones ciudadanas para exigir el acceso al agua.
Ligadas con este rubro, se ubican las coladeras tapadas por acumulación de desechos -donde se han identificado hasta colchones y estufas- y deficiencias en la red pública de drenaje, las cuales quedan expuestas en la época de lluvias por las inundaciones en avenidas.
Y AÚN HAY MÁS
En materia de responsabilidades municipales las deficiencias no terminan ahí, pues sobresalen calles y avenidas con embotellamientos frecuentes, alumbrado público insuficiente e ineficiencia en el servicio de limpia y recolección de basura.
Posteriormente destacan otros problemas que comparten con el Gobierno del Estado, tales como parques y jardines descuidados; servicio de transporte público deficiente; hospitales saturados o con servicio deficiente; y delincuencia (robos, extorsiones, secuestros, fraudes, etc.).
En mayo pasado, de manera general la entidad registró una baja en diferentes ilícitos, sin embargo, en ambos municipios varió a la baja o incrementó el comportamiento en algunos tipos de robo, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
