Martín Rodríguez
[San Luis Hoy]
El “transporte rosa” que fue regulado durante la década pasada por el propio Congreso del Estado, pero era una práctica insostenible porque no había aforo suficiente y partía de un estudio hecho desde un escritorio, no subían las suficientes pasajeras y había molestia porque los restantes usuarios no recibían el servicio, advirtió el presidente de la línea Magocam de transporte urbano, Margarito Terán López.
Dijo que el transporte rosa no fue producto de la presión social, sino de una iniciativa presentada por diputados, pero que desde su origen no fue trabajada directamente con los ciudadanos.
Recordó que también había un proyecto para que los colores de los asientos sean definidos según los lugares que corresponden a cada tipo de usuario. Esta división incluye invertir en la colocación de asientos rosas, en específico para mujeres, tal y como ocurre con algunos vehículos de transporte de otras ciudades.
La otra división correspondía a asientos azules, destinados a personas con algún estado de vulnerabilidad, con discapacidad motriz o en su caso con cualquier tipo de desventaja física, pero también era otro proyecto que se quedó en una idea.
El permisionario recordó que las leyes determinan ciertas órdenes, pero el hecho de que surtan efecto, se liga directamente a la operatividad de tales decisiones.
El empresario del transporte urbano añadió que en todas las decisiones es posible apoyar, siempre y cuando sean operativamente viables, porque la experiencia de los camiones “rosas” demostró que se requiere de suficientes usuarias y de una condición que no genere quejas, situación que no se cumplió.
