Ana Paula Vázquez
[San Luis Hoy]
Un reciente diagnóstico realizado por la organización Apoyare en una escuela primaria de San Luis Potosí reveló que el 7.5 por ciento de las y los estudiantes reportó haber sido víctima de abuso sexual, un incremento frente al 4.3% registrado en 2021, informó la Dra. Mariana Juárez Moreno, directora general de la organización.
Entre los casos detectados, los menores relataron haber sido obligados a tocar o ser tocados en partes íntimas, lo que, según la especialista, evidencia la urgencia de reforzar la protección de la infancia.
Juárez Moreno explicó que la violencia intrafamiliar provoca afectaciones múltiples en niñas y niños, tanto emocionales como cognitivas y físicas. “Cuando un niño o niña sufre estrés intenso, sus conexiones neuronales no se desarrollan de manera normal, lo que puede derivar en trastornos como déficit de atención. También pueden aparecer uresis, terrores nocturnos, aislamiento social o miedo excesivo hacia los adultos debido a las situaciones que viven en casa”, detalló.
El daño, agregó, depende de la edad y del tiempo de exposición a la violencia. “Desde bebés pueden ocurrir agresiones. Hemos trabajado con niñas y niños de educación primaria, pero desde el kinder ya se pueden detectar casos, porque persiste la cultura que normaliza la disciplina con golpes o gritos”, comentó.
En cuanto al alcance del diagnóstico, la especialista precisó que en 2021 se aplicó a alrededor de 650 niñas y niños, mientras que en el último estudio participaron 312 menores. “En total, 25 niñas y niños reportaron haber sido obligados a tocar la parte del cuerpo de alguien o que alguien les obligara a tocarle la suya. Este tipo de situaciones son señales de alarma y, por lo general, los menores no inventan estas experiencias. Es fundamental prestar atención y hacer las denuncias pertinentes para protegerlos”, añadió Juárez Moreno.
La especialista también aclaró que la violencia no discrimina por contexto socioeconómico. “Puede presentarse en cualquier familia, porque muchas personas crecimos con gritos o golpes como método de disciplina. Sin embargo, las denuncias son más frecuentes en contextos bajos; en los estratos altos, casos como el bullying escolar suelen ser ocultados por los colegios”, señaló.
