Ana Paula Vázquez
[San Luis Hoy]
En un acto que funde la tradición con el dolor más profundo, la colectiva potosina We R Women On Fire, creo un altar de muertos que trasciende la festividad para convertirse en un desgarrador clamor por justicia. No es solo un tributo; es un memorial de afectos y ausencias dedicado a las víctimas de feminicidio.
El espacio, ubicado detrás del Antimonumenta, memorial a Karla Pontigo, en Plaza de Armas, se transformó en un lienzo de luto y esperanza. El espíritu del Día de Muertos se mezcla con la solemnidad de la protesta. Al pie de la ofrenda reposan 129 perfiles impresos, cada uno con el rostro y el nombre de una mujer o niña cuya vida fue truncada por la violencia. Son 129 historias, no solo de San Luis Potosí, sino de distintos puntos del país, que regresaron simbólicamente para exigir ser vistas y recordadas.
Entre los casos locales destacados se encuentran Melissa Abigail Rodríguez Durán, locutora de Rioverde, reportada como desaparecida el 26 de junio de 2023 y localizada sin vida en la supercarretera estatal 75; y Angélica Compeán Uresti, de 34 años, quien murió tras ser atacada por su ex pareja con arma blanca en Soledad de Graciano Sánchez.
La colectiva también rindió homenaje a las llamadas “desconocidas”, mujeres cuyos nombres no se conocen o cuyos cuerpos aún no han sido localizados. “Hoy las nombramos desde el alma, porque no han sido olvidadas.
Hoy su manada ruge, gritando por su ausencia y exigiendo justicia”, expresaron las integrantes de We R Women On Fire.
La ofrenda tradicional, decorada con cempasúchil, papel picado y panes de muerto, incorporó el color morado de la lucha feminista y el mensaje “Memoria”, como símbolo de resistencia y compromiso de mantener viva la memoria de las víctimas.
Al concluir la jornada, se realizó un pase de lista en solidaridad con las víctimas, actividad que formó parte de la iniciativa de la red nacional para recordar y visibilizar a las mujeres asesinadas en todo el país.
