ES totalmente cierto que un trabajador de seguridad no define el carácter de un cuerpo de policía…
POR sus filas pasan agentes que son en extremo trabajadores, los hay provistos de habilidades y competencias que rebasan con mucho el estándar del resto de la corporación, los que cuentan con una formación superior y aquellos que devuelven las carteras y documentos que se encuentran, y ponen en sus dueños el dinero que se les cayó…
ESOS héroes a veces anónimos, ayuden a contar las historias positivas de la seguridad pública, aquella tan cuestionada ahora por los síntomas de descomposición institucional y social, que se traduce en algunos casos en actos de negligencia, de acciones dolosas o hasta de involucramiento justo con los del bando contrario…
PARECE que mientras hay policías que se esfuerzan porque su trabajo salga bien, otros hacen justamente lo contrario, no realizan la tarea, desaparecen cuando se les necesita, se inventan causales de sanción para sacar dinero a los ciudadanos, o al menos esta última, es la realidad que cuentan los propios estudiantes de la UASLP…
PRECISAN que el estudiante asesinado al salir de su práctica profesional en el Hospital Central “Ignacio Morones Prieto”, fue alguien que además de alumno destacado, no tenía rencillas de ningún tipo, era apacible, con todo se llevaba bien…
SIN embargo, se metió en la “cueva del lobo”, una zona cercana a la delegación de la Secretaría de Relaciones Exteriores que según los propios alumnos, vive una intensa presencia de la Policía Estatal, y por lo tanto cuestionan lo absurdo de la libertad con la que operan delincuentes en la zona…
SI bien hay nuevas generaciones de cadetes de la Guardia Civil Estatal que vienen con otras herramientas, es cierto que la policía todavía cuenta con un importante número de agentes de la etapa anterior, de los cuales algunos posiblemente han sorteado por un pelito los exámenes de confianza, y para ellos es preciso referirse a los agentes que ya hasta conocían ladrones en la calle de Ricardo Palmerín que mantienen en vilo la zona de Alamitos y el centro…
OBVIO que los malos actos de unos policías no definen a una corporación policial, pero un hecho de negligencia o dolo venido de un agente o de un grupo operativo, es tan lastimoso que no se olvida y los ciudadanos lo recuerdan como parte de la imagen de la corporación…
PARA este lunes, ojalá que el análisis del episodio del asesinato del estudiante no se convierta en la planeación de un operativo de seguridad que solo sea una fiesta de luz y sonido, o en una congregación de elementos de seguridad para desayunar galletitas y café, y luego planear cómo echar la culpa a otros.
POSDATA: Resulta que la Comisión Estatal de Derechos Humanos anda en modo improductivo. Cinco expedientes resueltos en todo 2025, puede ser sinónimo de pachorra, o de que el círculo vicioso llegó a tal extremo que el dinamismo ya no da para más, con las consecuencias obvias de que el rendimiento así, tan deficiente, da cuenta de la urgencia de una renovación institucional.
REMATE: A propósito de abandono de responsabilidades, recordemos que hace unos días el titular de la Secretaría de Educación de Gobierno del Estado Juan Carlos Torres Cedillo se dolía de que los universitarios guardaron distancia con la autoridad estatal y resolvieron por sus propios medios los asuntos internos de la UASLP y a manera de reflexión, en este mismo espacio que había la sugerencia de que la dependencia Estatal arregle lo de su casa. Tantos casos de menores que presumen abuso sexual, ya debería tener con los pelos de punta a los operadores del sistema de educación pública.
EPÍLOGO: Es hora de abrigarse. Las temperaturas bajarán de manera brusca y si tiene posibilidad de llevar una chamarra o suéter, no le busque y evite enfermedades respiratorias.
