PUES vaya regalito para Enrique Galindo. Una camioneta en la que, según las versiones recabadas, iban la regidora Maritza Vázquez y el director Jaime Mendieta terminó contra un árbol en el Tangamanga I…
POR decir lo menos, está raro…
AHÍ el límite es de 20 kilómetros por hora y, por las imágenes, aquello no fue un besito al tronco. ¿Quién manejaba? ¿Cómo acabaron así? Y, a todo esto, ¿qué hacían dentro del parque? ¿Fueron a ver el Lago Mayor?…
QUE cuenten, porque la camioneta quedó más dañada que su reputación…
Y luego apareció Alejandro Polanco, titular de Protección Civil Municipal, con una ambulancia del Ayuntamiento. ¡Qué servicio tan oportuno!…
¿CUANDO choca cualquier vecino también llega el director en persona o esa atención viene incluida con el cargo?…
SI su presencia era necesaria, que explique por qué. Porque para aparecer en el lugar estuvo puesto; falta ver si está igual de puesto para dar la cara…
HAY versiones de que llegó prepotente. No están probadas, pero tampoco se aclaran solas. A Polanco le toca explicar su intervención…
EL nombramiento, que tanto batalló para que le dieran, es para hacerse responsable, no para hacerse el importante…
Y mientras falten respuestas, su aparición será otra pregunta colgada del mismo árbol…
TANTO cuidar el informe de Enrique Galindo, tanto pendiente de las protestas y de que nada saliera mal, para que sus propios funcionarios le dejaran este regalito. Con el Ayuntamiento bajo fuego político, flaco favor le hacen. Hasta ahora, el único que dio la cara fue el árbol…
Y para cosas que salen mal, ¿dónde andaría el personal del Parque Tangamanga que pudo haber intervenido antes de que ocurriera el accidente?…
ES cierto que el personal de vigilancia de los parques Tangamanga es un grupo de jardineros que de seguridad sabe lo que este que escribe conoce de aeronáutica, pero también lo es el hecho de que un vehículo a muy alta velocidad nada tenía que hacer en el parque…
ESO de que los automovilistas “le pisan” es cosa cotidiana; abundan los que pueden alcanzar hasta los 50 o 60 kilómetros por hora, y a veces en todo el parque pasan desapercibidos hasta para los policías estatales…
LA reflexión debería alcanzar a los propios funcionarios municipales, que deberían poner el ejemplo y no meterse en líos de altas velocidades ni nada que se le parezca, si es que no quieren figurar en las listas de los diarios que nada más están pendientes de a ver qué hacen…
DICEN que cuando un ciudadano se mete en una bronca, ni yendo a bailar a Chalma se salva, pero si un funcionario crea problemas en medio de un ambiente polarizado, algo no saldrá bien y para muestra, nada más vean el corredero de funcionarios que hizo Enrique Galindo luego del caso Rich.
POSDATA: El que mucho abarca, poco aprieta. Hay tantos casos abiertos por la contraloría municipal de la capital, que no se sabe si derivaron en sanciones o únicamente forman parte de una estadística para hacer números. Las listas aportan casos de supuestos motivos de infracción, hablan de personas que no cumplieron y de los medios para solventar lo que sea necesario. Sin embargo, quién sabe si la contraloría tenga la capacidad de vigilar de manera puntual cada probable irregularidad encontrada.
REMATE: San Francisco de Asís y sus 800 años de tránsito, nos recuerdan que hay políticos que dicen predicar para la pobreza, pero son los principales en fallar. Abundan las publicaciones en medios de comunicación extranjeros, que hablan de aquellos que vivían en la juarista “honrada medianía”, y ya cayeron en aquella tentación que contaba el célebre diputado J. Carmen García Vázquez, esa de qué hay políticos que entran con las manos en las bolsas y salen con las bolsas en las manos.
