LOS muertos que no entran en el discurso.
EN San Luis Potosí hay dos cifras oficiales de homicidios para 2025. Una habla de 369 personas asesinadas. La otra reconoce solamente 185.
LA diferencia es de 184 muertos.
Y nos explicamos: El Inegi contabilizó 99.4 por ciento más homicidios que el Sistema Nacional de Seguridad Pública. Dicho sin tecnicismos: una estadística casi duplica a la otra.
NO es una diferencia pequeña ni un simple desfase administrativo.
SON 184 vidas que aparecen en certificados de defunción, registros civiles, informes forenses y documentos ministeriales en el reporte del Inegi, pero no figuran en la cifra utilizada para medir la incidencia delictiva por el SNSP.
DEPENDIENDO del informe elegido, en San Luis Potosí hubo 369 homicidios o apenas la mitad.
Y ya sabemos cuál número les conviene a los oficialistas. Y no solo a los locales, vamos, a los de casa, el gobierno estatal, sino también a la Federación, porque las cifras del Secretariado varias veces las ha presumido la propia Sheinbaum, pero las del Inegi se quedan bajo la alfombra.
ASÍ, con 185 homicidios pueden presumir estrategias exitosas, operativos efectivos y una “reducción” de la violencia.
PEROOO, con 369 muertos, el discurso se cae.
NO es extraño, entonces, que los informes oficiales destaquen siempre las cifras que favorecen al gobierno y guarden silencio sobre aquellas que contradicen la propaganda.
LO extraño es que la oposición también permanezca callada.
AHÍ está una diferencia de 184 homicidios, suficiente para poner en duda todo sobre seguridad, pero ningún partido opositor parece haberla visto.
TAL vez están demasiado ocupados buscando candidaturas, negociando alianzas o peleando cargos internos como para revisar cuántos muertos reconoce el gobierno y cuántos documenta el Inegi.
PERO la verdadera y más importante pregunta es: y ¿dónde quedaron esos 184 homicidios?
LA fiscal general, María Manuela García Cázares, no debería responder con generalidades. No basta con decir que cada institución tiene su propia metodología.
LA funcionaria debe explicar claramente y sin rodeos (justo como no acostumbra) por qué los datos proporcionados por la Fiscalía al Sistema Nacional terminan ofreciendo una realidad radicalmente distinta de la documentada por el Inegi.
CASO por caso, si es necesario.
MIENTRAS no exista una explicación completa, cualquier reducción de homicidios presumida por el gobierno tendrá que leerse con desconfianza.
Y es que, las autoridades pueden discutir durante meses si fueron 185 o 369 homicidios. Pueden esconderse detrás de criterios, fechas y clasificaciones.
PERO hay algo que no cambia con la metodología: 184 personas aparecen en una estadística y desaparecen en la otra.
Y los muertos podrán quedarse sin justicia, porque esto es México; de lo que, por lo menos, no deberían quedarse es sin contar.
POSDATA: La fiscal general del estado, Manuela García, llegó a contar lo que ya se sabía: el auto explotó y mató a tres policías, hace más de una semana. Lo que falta es lo importante: quién lo puso, cómo lo detonó y por qué los agentes fueron enviados directo a la trampa. La idea de siquiera mencionar “coche bomba” les da roña. Eso sí lo tienen claro, pero de lo demás, puros titubeos y palabras que no suenan con firmeza.
POSDATA 2: ¡Canijas lluvias, Batman! Ni a Diosito perdonaron: un rayo cayó sobre el templo de San José, derritió la cruz y pulverizó las luces de neón. Por fortuna, el de arriba nomás cobró daños materiales. Pfff.
