EN el año 2025, se espera un periodo complejo en lo económico, político y hasta en lo jurídico…
DE alguna manera, 2024 fue un año de definiciones, riesgos y hasta la continuidad de lo que no precisamente es lo más adecuado…
FUE un año de ambiente político tóxico, porque prevaleció la grilla sobre el desarrollo del Estado, se enfrentaron unos con otros, y quienes decían tener la razón de por qué no reorganizar el estado de la manera como va a quedar, ni siquiera fueron capaces de ganar una elección y es más, hasta se pelearon entre ellos…
LO rescatable es que en las posturas políticas, todo mundo se desenmascaró, y los meses pasaron de las promesas a las realidades, con un país que termina el año con la seguridad pública en estado de descomposición, con una economía muy destruida, y con el peso de la vigencia de las acciones que debieron quedar atrás con el término de la administración del demagógico ahora ex presidente de México…
MUCHO ha influido en la prometida reorganización del Estado la reforma judicial, cuyo sistema de renovación cambiará de manera radical, y pasará de ser una decisión técnica, a una estrategia política, con las consecuencias que ello vaya a traer…
CON la votación popular, el proceso pasará de ser una discusión de perfiles, a una dinámica parecida al juego de las sillas, con el ingrediente de la votación popular para darle más emoción a la llegada de los nuevos magistrados y jueces, es decir, una tómbola para poner en manos de la suerte el futuro de la justicia potosina y mexicana…
LA planeación de la elección de los funcionarios judiciales bajo el método que nos ocupa, es tan distinta al sistema republicano creado por los constitucionalistas de 1917, como si en una escuela musical, el sistema cambia de basarse en Mozart y Beethoven para componer melodías, a comprometer el futuro de la música a Bad Bunny y J Balvin…
EL planteamiento de elección de jueces y magistrados por el método que se avecina, sin fortalecer la responsabilidad pública de instalar en los cargos a personas garantes del derecho, es un plan androide comparado con la inteligencia de los constitucionalistas de 1917 para interpretar la ley y los derechos humanos; es, en suma, un proyecto que corre el riesgo de ser un Frankenstein para reemplazar el sistema jurídico mexicano…
PRECISAMENTE por lo anterior, es que los organismos internacionales y quienes tienen acuerdos con México mantienen encendidos con intensidad sus focos de alarma; no les preocupa la vulnerabilidad o hasta la pérdida del estado de derecho mexicano Y es más tampoco si a la economía nacional se la carga el carajo, sino lo que vaya a suceder en el concierto internacional y con los intereses comunes con México…
POR ahora, y ya con las reformas constitucionales vigentes y toda una tarea que hacer, solo resta esperar que quienes elijan los perfiles, sean expertos que caminan descalzos en el campo del derecho para tantear el terreno, porque de lo contrario, si los políticos prevalecen, México se habrá perdido la oportunidad de fortalecer el sistema jurídico…
ES más, tal vez no tengan nada que hacer en las candidaturas quienes han demostrado en público vulnerar las etapas procesales de un sistema penal, por ejemplo, atestiguando sin pruebas o emitiendo juicios y sentencias sin ellas, como se ha visto en los últimos meses en la práctica judicial…
POR lo pronto, amables lectoras y lectores, será necesario acostumbrarse a las sonrisas dignas de un anuncio de pasta dental, provenientes de abogados muy visibles que serán candidatos o promotores de candidatos a jueces o magistrados. La política será la naturaleza de una elección popular de los funcionarios judiciales.
