HAY una tentación muy cómoda entre las autoridades: cuando algo se les complica, lo prohíben.
Ahora el alcalde Enrique Galindo plantea una “ley seca” para los días en que juegue la Selección Mexicana. La justificación, ya sabemos: evitar desmanes.
SUENA bien en el mero discurso. El problema es el fondo: ¿por qué siempre prohibir es la solución?
NO entienden que gobernar no es cerrar la llave de todo aquello que puede salirse de control. Gobernar es tener policías suficientes, operativos perrones, mando y calidad moral en la calle, y capacidad para sancionar a quien rompa la ley.
SI alguien maneja borracho, que lo detengan y se lo lleven a las frías celdas del charco; si alguien agrede, que lo arresten; si alguien vandaliza, que pague. Pero imponer una restricción general porque algunos se pasan de lanza es admitir que el gobierno no puede controlar a los desordenados y prefiere joder a todos parejitos.
QUÉ ganas de prohibir y de ponerse traje de rey Salomón de don Galindo.
Y es que en SLP se respira un aire bien extraño: a ratos parece más fácil prohibir memes que investigar abusos; más fácil perseguir expresiones incómodas que rendir cuentas; más fácil impedir que alguien compre una cerveza que poner a trabajar a la policía donde realmente se necesita.
HOY es la ley seca por un partido. Mañana, con esa lógica, será cerrar calles antes de que haya accidentes. Después, prohibir reuniones. Y al rato, para que nadie se porte mal, mejor toque de queda.
LA autoridad municipal, ni la estatal, ni el devaluado Congreso, deben confundir prevención con paternalismo. Tampoco se debe vender como estrategia de seguridad lo que en realidad es una salida más fácil que la tabla del uno.
EL propio alcalde reconoció que el operativo “Euforia” está limitado por la ausencia de corporaciones estatales y que el municipio está “muy solo”. Ese es un reclamo válido, pero la respuesta no puede ser trasladar esa debilidad al ciudadano común. ¿Nosotros qué culpa tenemos de que nomás no se lleven y se anden tirando pedradas un día sí y al otro también?
LA ciudad necesita orden, sí; necesita limpieza, también. Diez toneladas de basura después de un festejo son una vergüenza colectiva, potosinos, pero para eso hay reglamentos, inspectores, policías, sanciones y operativos.
LA neta, no necesitamos una nueva prohibición, aunque sea nomás pal día de partido. (No me vayan a “salar” a los verdes con esa medidita, que ahora sí andamos bien emocionados con el ¿y si sí?)
Lo que falta es aplicar la ley que ya existe.
Y ya que andamos con las soluciones raras, ahí está el caso de la patrulla eléctrica conectada al alumbrado público cerca de la avenida Carranza.
DICE el secretario de Seguridad capitalino, Juan Antonio Villa, que no era “diablito”, que era una toma autorizada del Ayuntamiento y que todo es desinformación. Chale. Le va a crecer la nariz.
SI estaba tan regular, tan legal, lo sencillo era mostrar el permiso o el documento de CFE, porque decir “no es diablito” mientras la patrulla aparece conectada a una toma pública con el cablerío colgando huele más a ingenio de electricista de barrio que a acción institucional de gobierno.
NO era diablito, dice. Pues nomás le faltó el traje rojo y los cuernos. Aquello se veía más diablo que el mismísimo diablo.
Y tampoco ayuda eso de que “se busca formalizar aún más” el suministro. ¿Entonces ya estaba formalizado o no?
Y la neta, preferimos que, si la cajetearon porque los polis están escuchando cumbias todo el día y se les baja la pila, pues que avisen: ya entre todos les compramos una batería portátil y hasta conseguimos que les mande un ¡saludo do do do!
