EL viaje del Atlético de San Luis a Miami terminó convertido en una postal bastante precisa del desorden potosino: un funcionario “ganó” el traslado para ver a Messi y otro fue invitado directamente por el club.
EL primero, Eduardo Alejandro Castillo de Alba, coordinador de Auditorías del IFSE, apareció entre los beneficiados por Bonoaventura. El segundo, Gerardo Perdomo, contralor de la SEGE y esposo de la secretaria de Finanzas, Ariana García, no tuvo siquiera que ganar: formó parte de un grupo privado de relaciones públicas.
EL Atlético intentó aclarar el asunto, pero acabó abriendo más preguntas. Afirma que Castillo de Alba fue seleccionado al azar mediante “App Sorteos”, aunque esa plataforma no aparece en las bases públicas, donde se habla de “criterios internos”.
ADEMÁS, se reportaron 15 abonados beneficiados, pero el listado final contiene 14 nombres, y uno de los primeros anunciados, Ricardo Ortiz, desapareció de la relación definitiva.
SOBRE Perdomo, el club confirmó que lo invitó, pero no dijo por qué, quién decidió incluirlo ni quién pagó vuelo, hospedaje, alimentos y entrada. Tampoco explicó si la cortesía tuvo alguna relación con el Gobierno del Estado, patrocinador del equipo y ámbito laboral de los dos viajeros.
NO hay pruebas para afirmar que existió fraude. Pero tampoco existe la transparencia necesaria para eliminar la sospecha de trato preferencial. El problema no es únicamente el viaje: es la naturalidad con la que los funcionarios aparecen cerca de los beneficios y después todos se sorprenden cuando alguien pregunta.
ESE ambiente de confianza excesiva también se percibe en la política. Rita Ozalia Rodríguez, dirigente estatal de Morena, aseguró que su partido no irá con el Verde por la gubernatura. Tampoco habría coalición para alcaldías y diputaciones locales; solamente permanece abierta la discusión federal.
LA ruptura puede entusiasmar a quienes llevan años esperando que Morena le plante cara al gallardismo, pero también modifica por completo el tablero de 2027.
SI Morena compite solo y el Verde hace lo mismo, el voto oficialista dejará de concentrarse en una candidatura común. Entonces otras fuerzas, hasta ahora relegadas, podrían volverse competitivas.
MOVIMIENTO Ciudadano tendría una oportunidad de ser no solo una mera comparsa, si elige bien; el PAN y el PRI podrían recuperar terreno con Galindo.
ALGUIEN está estirando demasiado la liga. El Verde ha construido un proyecto sucesorio propio en Ruth González la esposa del gobernador y Morena parece decidido a no continuar como acompañante.
LA pregunta es si se trata de una separación verdadera o de una negociación en la que cada partido eleva el precio antes del reparto.
PORQUE competir separados implica algo más que discursos: significa confrontar estructuras, candidaturas, recursos y gobiernos. Y cuando dos fuerzas que han compartido poder comienzan a disputarse el mismo territorio, inevitablemente salen expedientes, agravios y favores que antes convenía mantener guardados.
EL riesgo para ambos es evidente: pueden descubrir demasiado tarde que la suma que los hizo dominantes también escondía sus debilidades individuales. Mientras estiran la liga, PAN, MC y las nuevas fuerzas observan cómo se abre un espacio que hace apenas unos meses parecía inexistente.
P.D. Salomón Chertorivski resumió bien el dilema opositor: no se derrota a Morena aliándose con los partidos que provocan mayor rechazo. Su advertencia también alcanza a Somos México, al que acusó de nacer de la incongruencia: sus promotores condenaban dividir el voto y ahora estrenarán partido dividiéndolo.
