EL peor error es fingir que no pasa nada.
LA declaración del gobernador Ricardo Gallardo sobre la protesta contra la Ley Serrano fue, sencillamente, desastrosa.
DECIR que fue una marcha “muy municipalizada” no responde una sola de las preguntas de fondo. Es un intento por esconder el descontento bajo la alfombra de la política.
COMO si etiquetar la protesta como una grilla bastara para borrar lo que ocurrió. Pero la realidad es mucho más incómoda.
LA gente no tomó el Congreso porque Enrique Galindo se los ordenó. Lo hizo porque existe una ley que ya provocó detenciones de comunicadoras, investigaciones contra periodistas y órdenes de localización.
ESA es la raíz del problema. Todo lo demás es una cortina de humo.
MIENTRAS el gobernador señala al alcalde y Héctor Serrano insiste en buscar culpables fuera del Congreso, San Luis Potosí acumula un descrédito que ya rebasó las fronteras del estado.
REPORTEROS Sin Fronteras, la organización internacional, tuvo que salir a pedirle a la Suprema Corte que acelere la resolución de la controversia constitucional promovida por la CNDH.
¿POR qué? Porque mientras nadie corrija el rumbo, la Fiscalía General del Estado puede seguir utilizando una ley cuya constitucionalidad está bajo cuestionamiento.
ESO debería preocupar mucho más que una disputa entre Gallardo y Galindo. Pero pareciera que no.
LO verdaderamente grave es que el gobierno sigue sin entender el tamaño de la crisis.
NO se trata de una pelea entre partidos. No es una guerra entre el Verde y el Ayuntamiento. Es un conflicto sobre libertad de expresión que ya llamó la atención hasta de organismos internacionales.
Y, aun así, la respuesta oficial es minimizar, desviar y politizar.
ES una estrategia torpe. Porque el descontento social no desaparece cambiándole de nombre. Ni se resuelve culpando al adversario político. Ni mucho menos desacreditando a quienes protestan.
LA Ley Serrano dejó de ser un problema legislativo hace semanas. Hoy es un problema político, jurídico y de imagen para San Luis Potosí.
Y cada día que pasa sin corregirla, el costo será mayor.
POSDATA: El Congreso espera a la Suprema Corte. La Suprema Corte sigue sus tiempos. Y la Fiscalía conserva intacta una ley que puede seguir aplicando. Hay responsabilidades compartidas, pero alguien debería empezar por reconocer que el problema existe, en lugar de seguir escondiéndolo debajo de la alfombra.
POSDATA 2: México ganó, avanzó invicto y, por unos días, el país volvió a ponerse la camiseta verde con una mezcla de ilusión y cautela.
LA historia obliga a desconfiar, pero este equipo empieza a despertar algo que hacía tiempo no se sentía: esperanza.
FALTA lo más difícil, es cierto, pero mientras la Selección siga respondiendo en la cancha, la pregunta inevitable volverá a aparecer en cada conversación, en cada reunión y en cada sobremesa: ¿y si sí?
