EL local salió primero
EL local 303 de Plaza Alttus, donde funcionó el antro Rich, ya fue entregado. El proceso penal, en cambio, sigue atrapado desde hace más de dos años: sin sentencia, con tres personas encarceladas y sin un solo servidor público imputado.
Es un retrato brutal de la justicia potosina: el inmueble recuperó primero la libertad.
LA entrega podría tener sustento jurídico. Quizá la Fiscalía concluyó los peritajes y conservar asegurado el espacio ya no resulta necesario. Pero eso debe explicarse con documentos y no mediante una diligencia envuelta en dudas y silencios.
LOS padres de las víctimas aseguran que el agente del Ministerio Público no presentó el acta correspondiente. La denuncia obliga a responder preguntas elementales: ¿quién autorizó la liberación?, ¿quién recibió el inmueble?, ¿qué documento respaldó la diligencia?, ¿todos los peritajes concluyeron?, ¿las víctimas fueron notificadas?
NO son preguntas caprichosas. En ese sitio murieron dos jóvenes y otros diez resultaron lesionados la noche del 7 de junio de 2024. Un barandal cedió ante una concentración irregular convocada para un evento que carecía de las autorizaciones necesarias.
NO fue una desgracia caída del cielo. Fue una tragedia incubada por la negligencia, la irresponsabilidad y una cadena de omisiones que nadie ha querido esclarecer hasta sus últimas consecuencias.
NANCY Aurora “N”, Ulises “N” y Francisco “N” llevan más de dos años privados de la libertad y todavía no existe una sentencia. Su encarcelamiento tampoco puede servir como coartada para fingir que el caso está resuelto.
ALGUIEN permitió que el negocio funcionara. Alguien debía revisar sus licencias. Alguien tenía la obligación de inspeccionar la seguridad. Alguien supo —o debió saber— que se anunciaban públicamente eventos capaces de congregar a cientos de jóvenes en un espacio que no estaba preparado para recibirlos.
HAY responsables de esa cadena de ignominia que siguen libres, casi campantes, mientras las familias continúan llorando a sus hijos.
LAS responsabilidades de funcionarios municipales y estatales apenas han producido declaraciones pobres, sanciones administrativas impugnadas y promesas de investigación. Penalmente, ninguno ha sido tocado.
LA liberación del local fortalece la impresión de que las autoridades tienen más prisa por cerrar físicamente el caso que por resolverlo judicialmente. Primero desaparecieron sellos y restricciones en la plaza. Ahora se devuelve el establecimiento. La justicia, mientras tanto, continúa extraviada entre expedientes, aplazamientos y cobardías institucionales.
EL Rich ya fue devuelto. Las familias siguen esperando justicia.
POSDATA: Algo distinto parece asomarse en Palacio Nacional. Rubén Rocha Moya quiso regresar al gobierno de Sinaloa como si las graves acusaciones en su contra fueran ruido pasajero y su militancia en Morena un salvoconducto.
LA maniobra claramente disgustó a Claudia Sheinbaum y el gobernador tuvo que recular y gacho.
EL mensaje puede rebotar lejos de Sinaloa. También deberían tomar nota quienes, cobijados por su alianza con el oficialismo, han decidido desafiar la línea presidencial. Si el manotazo va en serio, Rocha podría ser el primer aviso de que la lealtad política ya no bastará para ignorar a la Presidenta.
ENTONCES sabremos si realmente comienza el gobierno de Sheinbaum o si todo quedará en el sometimiento de un gobernador que calculó mal hasta dónde podía tensar la cuerda.
