GRANDÍSIMA será para un ciudadano, la sorpresa de que le llegue un extraño con documentos que avalan alguna acción que ellos nunca emprendieron…
INDESCRIPTIBLE, será la sensación de impotencia si de pronto llega un actuario de un juzgador del Bienestar o de un juez o magistrado sin límites, a completar una diligencia judicial de un proceso que el ciudadano justiciable ni siquiera sabía que existía, porque “le salió dueño” a una casa en juicio sucesorio intestamentario que los legítimos herederos esperaban recuperar y ya estaba en manos de un raro despacho jurídico, que representaba a un extraño que decía ser dueño…
SERÁ de terror, la experiencia de que un hacker obtenga nombres, Clave Única de Registro Poblacional, números telefónicos, domicilios particulares, estado de posesión de los inmuebles y hasta el historial, y que los datos se encuentren en manos de hombres corruptos o criminales que dan el golpe decisivo para usarlos en contra de la propia víctima…
ABUNDAN los casos donde algún criminal conoce el nombre de un familiar de alguien, y a nombre de él emprende trámites ante una autoridad…
BASTA con vulnerar los datos catastrales, para que una banda de delincuentes haga sus maldades con los datos que algún mal trabajador municipal dejó sin blindar y los convirtió en información pública sin el consentimiento de las víctimas…
ES cierto que los candados de seguridad requieren de ciertos blindajes, pero también que las contraseñas y candados de seguridad para los servidores, resultan afectados por negligencia de quien debió cuidarlos, porque alguna persona mala tuvo acceso, o porque alguien decidió liberar los datos…
UNA vez que el receptor de los datos robados ya los tiene en sus manos, un robo de identidad, una estafa o una extorsión basada en datos reales, será cosa de todos los días…
ESE es quizá el punto vulnerable que faltaba, para que se generalice el clima de inseguridad pública y jurídica, y se rompa lo que medianamente prevalecía en la ciudad de San Luis Potosí…
YA no se va a necesitar que un trabajador municipal o estatal se haga “tontejo” con los trámites que nada más no caminan: bastará con un incidente para que los trámites se detengan, mientras los delincuentes hacen de las suyas y ganan tiempo…
YA no falta mucho para que los comerciantes de los datos personales los tengan disponibles en portales de internet, para sacarle la vuelta a los espacios físicos que por décadas vendieron los padrones de lo que sea en algunos lugares de la Ciudad de México…
LO peor es que ni siquiera se percibe capacidad de reacción de la alcaldía, no hay un blindaje inmediato y tampoco el llamado a los usuarios para verificar sus procesos…
A nadie se le ocurrió la doble autenticación para los usuarios autorizados, quién sabe si todo, es decir los datos personales de los ciudadanos, esté metido en un solo servidor y revuelto con las redes de uso diario o en su caso las cuentas de wi-fi público, en el nombre de la austeridad, terrible error…
ES más, es casi un hecho que el cifrado de datos no existe en las bases, por ejemplo, en la transmisión de una oficina pública a otra o en el proceso de guardado; quién sabe dónde estarán las copias de seguridad automáticas y aisladas de la red, y ya empieza a arrojar dudas el efecto de la capacitación a los empleados, que quizá entregan contraseñas alegremente.
POSDATA: Algo se le tendrá que ocurrir a la alcaldía de la capital para que las obras grandes de infraestructura se lleven a cabo sí o sí, y sin importar si Enrique Galindo Ceballos está en funciones o anda de licencia. Ya mucho las anunciaron y las licitaciones deberían ser muy exigentes con las constructoras, por ejemplo para trabajar 24 horas o asignar más maquinaria, equipo y logística.
