VEINTIDÓS obras y demasiadas cuentas pendientes
EL acuerdo entre el gobernador Ricardo Gallardo y el alcalde Enrique Galindo debía terminar con el pleito administrativo que mantenía detenidas obras de la capital. Después de la reunión del 11 de agosto se anunció que 22 proyectos serían destrabados. Luego se dijo que 19 habían sido liberados y que solo faltaban tres. El problema es que las cifras, los registros y los anuncios no coinciden.
EL caso más claro es El Saucito. El Ayuntamiento ya contemplaba el paso a desnivel e incluso decidió llevar su ejecución hasta 2027 para no atravesar con cierres, maquinaria y excavaciones las festividades del Señor de Burgos. No era una ocurrencia lanzada al aire: formaba parte de la planeación municipal. Aun así, quedó fuera de las obras liberadas.
NO se trata de presentar al Ayuntamiento como víctima ni de culpar automáticamente al Gobierno estatal. Se trata de algo más básico: una obra anunciada, planeada y con fecha tentativa sigue atorada, mientras ninguna autoridad explica cuál es la observación que impide su avance.
LA salida a Guadalajara exhibe el mismo desorden. El Municipio informó desde febrero que tenía terminado y pagado desde 2025 el proyecto ejecutivo. Primero se habló de una obra coordinada; después, Gallardo anunció que el Estado construiría por su cuenta el paso elevado de la glorieta del Real Inn. El puente no cambió de lugar, pero sí de discurso, responsable y dueño político.
VILLA Magna agrega otra contradicción. La plataforma estatal registra un procedimiento de la Seduvop para construir un viaducto sobre Circuito Potosí, en el cruce del bulevar Río Santiago con Sierra Leona. Tiene clave, ubicación y dependencia responsable, pero permanece como proyecto de convocatoria. Existe en el sistema, aunque todavía no puede hablarse de una obra contratada y lista para comenzar.
LA consulta al SEEIPG arroja 15 procedimientos municipales recientes, no los 22 proyectos mencionados después de la reunión. Es cierto que un procedimiento no siempre equivale a una obra completa. Precisamente por eso ambos gobiernos tendrían que publicar una relación sencilla: nombre del proyecto, observaciones, fecha de liberación, presupuesto y etapa actual.
SIN esa información, cada parte puede acomodar la historia. La Contraloría puede asegurar que revisó los expedientes; el Ayuntamiento, que entregó lo solicitado; y el Gobierno estatal, que cumplió el acuerdo. Mientras tanto, los ciudadanos reciben números que no embonan y proyectos que avanzan más rápido en las declaraciones que en los registros oficiales.
EL problema de fondo no es quién ganó la reunión entre Gallardo y Galindo ni quién terminará adjudicándose políticamente los puentes. Las obras públicas no pueden depender de versiones parciales, acuerdos sin documentos públicos y cifras que cambian según quién las explique.
EL Saucito resume el desorden: estaba planeado, fue anunciado para 2027 y, pese al supuesto destrabe, continúa pendiente. Si existe una observación técnica, debe hacerse pública; si falta documentación municipal, también debe decirse. Y si la decisión es dejarlo fuera, corresponde explicar quién la tomó y con qué fundamento.
LO mismo vale para Villa Magna y la salida a Guadalajara. No basta con que aparezcan en discursos o plataformas con nombres distintos. La ciudadanía necesita saber qué se construirá, quién pagará, qué autoridad será responsable y cuándo comenzarán los trabajos.
VEINTIDÓS obras fueron anunciadas, 19 se dieron por liberadas y solo 15 procedimientos recientes aparecen en el sistema. Esa diferencia no es un detalle administrativo: es el espacio perfecto para esconder la confusión, repartir culpas y vender propaganda política.
