UN desmentido ridículo frente a 78 GB
EL Poder Judicial del Estado insiste en que no sufrió un “hackeo”. Su problema es que la realidad no cabe en ese desmentido cómodo, torpe y cada vez menos creíble.
MIENTRAS la magistrada presidenta, Lourdes Anahí Zarazúa Martínez, asegura que sus sistemas no registraron una extracción masiva, la información atribuida a la institución pasó de 11 a 78 gigabytes.
DE 27 mil archivos, subió a más de 200 mil. Y lo que primero estaba a la venta ahora puede descargarse gratis mediante diez enlaces.
NO es una sospecha menor ni un simple rumor de internet. Este medio comprobó que los enlaces existen y están disponibles para cualquier persona con acceso a la plataforma donde fueron publicados.
FRENTE a eso, la respuesta del Poder Judicial ha sido pobre, lenta e irresponsable. Se ha ocupado más en negar la palabra “hackeo” que en explicar de dónde salieron los documentos, si son auténticos y cuántas personas podrían estar expuestas.
PARA los ciudadanos afectados da exactamente lo mismo si técnicamente hubo un “hackeo”, una filtración, un robo interno o una falla brutal de seguridad.
LO grave es que expedientes e información atribuida al Poder Judicial circulan sin control en los submundos cibernéticos, mientras la institución pretende cerrar el caso con un desmentido.
NO nos tomen por tontos. El desmentido no borra los archivos ni evita que sigan circulando. Mucho menos explica por qué el paquete creció siete veces después de que el Poder Judicial aseguró que no había pasado nada.
SI los documentos son falsos, que lo demuestren. Pero si salieron de sus sistemas, la magistrada debe dejar de jugar con las palabras, reconocer el tamaño del problema y dar la cara.
PORQUE mientras la información crecía de 11 a 78 gigabytes, Lourdes Anahí Zarazúa andaba en el palenque de la Fenapo.
LO que haga fuera de su horario es asunto suyo, pero el contraste es brutal: fiesta para la presidenta y silencio para los ciudadanos cuyos datos podrían estar regados en internet.
NO se le critica por ir al palenque de la FENAPO. Se le critica porque, ante una crisis grave, su respuesta ha sido un desmentido inútil y una indiferencia todavía más escandalosa.
EL Poder Judicial puede seguir jurando que no hubo “hackeo”. A estas alturas, su negativa ya no suena firme. Suena a una autoridad desesperada que espera que todos seamos lo bastante ingenuos para creerle.
POSDATA: Es difícil decir algo sobre la carta de Andrés Manuel López Beltrán que no se haya dicho ya.
EL ridículo fue demasiado grande: comparó la cancelación de una visa con prácticas hitlerianas y reclamó a Trump por las decisiones de Marco Rubio y Christopher Landau, aunque asegura que ni siquiera le interesa entrar a Estados Unidos.
SI de verdad le da igual, sorprende el berrinche diplomático que armó él y sus aliados. La carta no retrata a una víctima de una injusticia, sino a un hombre acostumbrado a que su apellido abra puertas.
ESTA vez se topó con un gobierno al que no le importa de quién es hijo. Lo más revelador no fue la visa cancelada, sino la soberbia con la que exigió explicaciones, buscó culpables y se presentó como agraviado mundial. Andy quiso defenderse y terminó confirmando lo que muchos ya pensaban de él.
POSDATA 2: Qué rápido funciona la justicia cuando eres hijo de una diputada. Raúl “N” tenía una orden de aprehensión por la muerte de Lisbeth Castro, pero promovió un amparo y logró frenar su detención mientras se resuelve el caso. El amparo es un derecho, sí, pero con tantos vínculos políticos de por medio, luego no se pregunten por qué la gente sospecha de impunidad.
