CONGRESO protege la Ley Serrano.
LA forma más cómoda de defender una mala ley no es justificarla con argumentos. Es dejar que el tiempo pase. No discutirla. No turnarla. No tocarla. Eso hizo el Congreso local con la iniciativa de Artículo 19 que busca derogar la Ley Serrano.
EL asunto llegó al Legislativo, pero no llegó a las comisiones. Ahí está el maldito truco. Si no se turna, no se analiza. Si no se analiza, no se dictamina. Y si no se dictamina, la ley sigue viva sin que nadie tenga que defenderla en público.
NO es descuido. Es una estrategia miserable, burda y cobarde de unos cuantos.
LA diputada Gabriela López Torres, de Morena, una de las pocas que se salva junto con quienes votaron en contra desde el inicio, confirmó que las comisiones no recibieron vista de la iniciativa.
TAMBIÉN cuestionó que la decisión haya salido de Servicios Parlamentarios, un área técnica que no debería operar como filtro político. Su función no es decidir qué temas incomodan. Su función es dar trámite. Punto.
PERO aquí alguien metió la mano. Y la metió para frenar una discusión incómoda.
QUE no le quede duda a nadie: la tristemente célebre Ley Serrano no es cualquier reforma. Es una norma penal nacida bajo presión política, aprobada sin debate suficiente y usada ya como mensaje de advertencia.
NO sólo castiga conductas. También intimida. Coloca sobre periodistas, comunicadores y ciudadanos una amenaza permanente: cuidado con lo que publicas, porque el poder puede llevarlo al terreno penal.
ARTÍCULO 19 lo leyó con claridad. Las autoridades potosinas querían castigar voces críticas.
EL retraso confirma algo más grave: no sólo aprobaron una herramienta peligrosa; ahora intentan impedir que se revise.
ESE es el nuevo ángulo del caso. La discusión ya no se limita a Héctor Serrano ni a su reforma. Ahora exhibe al Congreso completo y a la mayoría de diputados y diputadas que callan como momias: una iniciativa ciudadana congelada por una maniobra vergonzosa.
TAMBIÉN exhibe el doble discurso. Se presume parlamento abierto, pero se cierra la puerta cuando la sociedad llega con una propuesta incómoda. Se habla de legalidad, pero se permite que un área administrativa bloquee el proceso legislativo.
SE llenan la boca de democracia, pero actúan como guardianes serviles de una reforma autoritaria.
POR eso Ciudadanos Observando tiene razón en exigir dictamen antes de que concluya el periodo ordinario. Si el Congreso cree que la Ley Serrano debe seguir, que lo vote. Si cree que debe corregirse, que abra la discusión.
LO que no puede hacer es esconder cobardemente el expediente y esperar a que el las voces se apaguen.
PORQUE para su mala suerte, todavía hay quienes no nos vamos a callar.
POSDATA: Óscar Bautista, el “Cochiloco”, volvió a exhibirse. Vividor de la política, saltimbanqui de partidos y aun así incapaz de aprender. Su ocurrencia contra motociclistas nació torcida y tuvo que recular. Joder al pueblo una y otra vez parece ya no ser accidente, sino misión.
POSDATA 2: Tomás Zavala González, diputado del PT y aliado electoral de Morena y el Verde, vuelve a dar de qué hablar; ahora presume relojes Rolex y Cartier con diamantes. Tiene derecho a gastar su dinero como quiera, faltaba más. El problema es otro: representar a municipios con enormes carencias como Matehuala, mientras se exhibe una vida de opulencia que choca de frente con el discurso de austeridad que tanto pregonan sus aliados. Y todavía pregunta por qué la gente se enoja. La desconexión con la realidad y la estupidez parece ser más grandes que el reloj que lleva en la muñeca.
