LOS traumas de la infancia política de Andrés Manuel López Obrador, y quizás también la idea perversa de esconder lo que finalmente está siendo destapado en la cloaca, como los asuntos de Pemex, del sistema generalizado de salud, la refinería de Dos Bocas y el antiambientalista tren maya, inspiraron en sus creyentes, una profunda transformación del estado y no precisamente para bien…
ABYECTOS, los curuleros federales de las dos legislaturas pasadas que colaboraron en el desmantelamiento del estado mexicano con todos sus avances administrativos y democráticos, dieron el tiro de gracia con un artero ataque al derecho a la información, al plantear la desaparición de las instancias de transparencia como organismos públicos autónomos…
APENAS comenzaba a saborearse la libertad de los integrantes de los organismos públicos, para exigir que los tres poderes de la unión abran sus archivos e informen lo que al derecho de los ciudadanos corresponde, acerca del uso de sus impuestos, y al viejo político se le ocurrió mandar al diablo esa institución, en el nombre de su resentimiento social, y usó a los curuleros para su fin perverso…
FIELES al principio de las reformas regresivas del estado, ahora toca el turno a los curuleros locales, que por fin salieron de sus oscuritas galerías subterráneas para mostrar el cobre, y avisar que también se les ocurrió desaparecer la Comisión Estatal de Garantía de Acceso a la Información Pública (Cegaip), la misma que al menos con la procuración de la transparencia, hasta hace algunos años todavía logró frenar la incontinencia de los uñas largas…
DE hecho, el ruidoso aviso de que acabarán con el sueño ciudadano de la transparencia, surgió como una venganza porque el organismo público tuvo el atrevimiento de solicitar los recursos suficientes para que su funcionamiento sea sostenible, es decir, la propuesta de desaparición es anunciada justo cuando solicitan el dinero para sobrevivir…
ESTÁ probado que al menos de 2018 a la fecha, los gobiernos afines al proyecto autodenominado “cuarta transformación” modifican a las instituciones con discursos de dientes para afuera que hablan de mejoras, y a veces, el resultado justo es peor que las quejas que sirvieron de pretexto para intervenir y propiciar la renovación generacional de servidores públicos, cambiando los expertos por algunos poco expertos y otros incompetentes…
DE por sí desde Menchaca y hasta la fecha, la Cegaip es predominantemente decorativa, y en vez de que los curuleros diseñen una estrategia para devolverle las uñas y dientes, mejor anuncian su desaparición…
PASARON ya cuatro años desde que se hizo el pandemonium con los portales de acceso a la información pública de las alcaldías y del Gobierno del Estado, de que la Cegaip no les exige y hasta se cayó la recaudación por multas a los poco transparentes, y es fecha que nadie se le ocurre presionar para que cumplan con su trabajo…
PRECISAMENTE por ese olvido social, la existencia de la Cegaip ya perdió fuerza, no tiene apoyo ni de las organizaciones civiles, y los curuleros no tienen más que mover un dedo para modificar leyes a su antojo y dar por terminada la existencia y la historia de los órganos de transparencia creados en los gobiernos de Vicente Fox y Marcelo de los Santos, y que al menos hasta la primera mitad de 2021 funcionaron como se necesitaba…
UNA eventual desaparición del organismo público autónomo, por ejemplo, beneficiará a los servidores públicos que traen un robadero mayúsculo en las arcas públicas, y a todo mal intencionado que pretenda ocultar sus malos oficios.
POSDATA: A propósito del viejo político de Macuspana, el señor socializó la palabra huachicol en sus ruedas de prensa, para curarse en salud y decir que combatía el robo de combustibles a Pemex, que casualmente en su sexenio creció más que nunca. Ahora los políticos usan esa palabra para la sustracción ilegal de agua. Un buen análisis de la Conagua, de seguro daría al clavo con la circulación de tantas pipas que reparten agua con oportunismo político, cuando los servidores públicos son del partido contrario y por causas mecánicas o sociales les falló el abastecimiento de líquido. La pregunta es, ¿de dónde saca agua para reparto generoso quien no tiene pozos?. La pregunta tiene una respuesta en aquella célebre frase de J. Carmen García Vázquez: sacristán que ven de cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría, si no es de la sacristía? Cuenta la leyenda urbana que hasta hay áreas del sector público que extraen líquido del acuífero de manera ilegal.
