SE va volviendo una costumbre o quizá una moda, que ocurrió un tipo de incendio y luego algo similar ocurre en corto tiempo…
HACE algunos años, estaba de moda que se incendiaban las tarimeras y para muestra, dos de ellas ubicadas en el municipio de Soledad de Graciano Sánchez, curiosamente, espacios pintados como focos rojos del medio ambiente por organizaciones ecologistas…
DE aquellos incendios, una tarimera que no se sabe cómo fue a dar ahí, comenzó a funcionar en el terreno de lo que hasta finales de 1995 fue la denominada Química Delgar, y que entró en huelga sin que la por entonces Junta Local de Conciliación y Arbitraje o la Procuraduría de la Defensa del Trabajo consiguieran una mediación del conflicto antes de que se cayeran la insolvencia definitiva…
HASTA donde la historia se quedó, el inmueble de la empresa química, ubicado en la esquina sureste de la avenida Valentín Amador y la carretera 57, tramo Distribuidor Juárez-Acceso Norte, fue ocupado de manera fortuita, quizá notificando de manera económica y verbal a algunas autoridades del municipio de Soledad, quién sabe si con alguna “iguala” de por medio…
OBVIAMENTE, la tarimera incumplía todas las normas de seguridad, al operar de manera clandestina o en su caso tolerada, un sitio que acumulaba toneladas de basura, que finalmente se incendió y se volvió a incendiar…
PARECÍA que la moda era contagiosa, porque la segunda tarimera agregó un ingrediente de sospecha, cuando los comunicados oficiales presumían con toda virulencia el incumplimiento de las formas ambientales y de seguridad, lo que podría abrir la hipótesis de que el primer sitio incendiado está relacionado con las acciones que afectaron al segundo…
UNA segunda cadena de casualidades, registra eventos sin una secuencia lógica, que hicieron hace algunos años con el incendio de grandes concentraciones de combustibles usados en cisternas y tambos que fueron alcanzados por una chispa, con las consecuencias obvias de un daño severo…
LOS indicios señalan que no se aprendió la lección, porque ni siquiera fueron establecidos protocolos de Protección Civil, se perdió la secuencia o la trazabilidad y el resto de la historia se cuenta sola con lo ocurrido en las pilas de litio incendiadas en el mismo parque industrial…
LO mas grave es que, también en ese aspecto, la Zona Industrial no establece los protocolos preventivos para evitar lo que finalmente ocurrió, con un incendio que técnicamente cubrió el Oriente de la zona urbana con humo y partículas derivadas de polímeros y materiales hidrocarburos…
LO sabían quienes pudieron evitarlo y al parecer no siguieron protocolos para tratar de que no ocurriera, ligados a las brigadas que debían actuar desde el momento en que ocurrió el primer chispazo…
TAMBIÉN aquellos que no incluyeron entre sus protocolos, las medidas para tratar de aislar piezas y evitar que el fuego se propagara, lo que indica mala planeación y operación defectuosa, que bien podría haber medido la propia Protección Civil en vez de recorrer a las inspecciones, con fines recaudatorios.
POSDATA: En el municipio de Soledad de Graciano Sánchez, alguien se coló con 30 pipas decomisadas, porque éstas representan un signo visible de que el huachicol se practica en plena luz del día, si es que lo es, o por lo menos y a decir del operativo del Gobierno Federal que luego la autoridad local se colgó como suyo en el transcurso del día.
REMATE: Y todo parece indicar que la Comisión Estatal de Garantía de Acceso a la Información Pública parece más empleada de los diputados locales que un organismo garante de la transparencia. Ahora resulta que pondera a nuestros queridos curuleros con un 94% de cumplimiento de sus obligaciones con la información que debe estar en manos de los potosinos. El congreso es uno de los principales incumplidos con la transparencia, y lo saben los diputados de todas las fracciones parlamentarias, si es que todavía las hay.
