LOS curuleros, de un tiempo a la fecha, ya no resuelven ni lo más elemental y, peor aún, tampoco lo esencial; tanto que cobran por las quincenas y no son capaces de poner en orden la organización del estado…
SARA Rocha está enojada porque volvieron a impugnar una reforma del Congreso.
NO le molesta que los diputados legislen con las patas. Le molesta que alguien se los recuerde.
LA presidenta del Congreso acusa a los inconformes de querer “tumbar” el trabajo legislativo. Como si esa reforma fuera una obra maestra y no otro bodrio jurídico cocinado por una pandilla de improvisados que pomposamente tenemos que llamar Legisladores.
LA Suprema Corte ya invalidó en 2020 toda una ley electoral potosina por omitir consultas a pueblos indígenas y afromexicanos. En 2022 volvió a corregirles la plana por el mismo vicio y por ignorar a las personas con discapacidad. Y estos, ni con manzanitas aprendieron.
SON burros. Con respeto para los burros, que al menos recuerdan el camino y no tropiezan tres veces con la misma piedra.
EN junio, la Corte volvió a requerir al Congreso para que cumpliera aquellas sentencias. El aviso llegó precisamente a Sara Rocha. ¿Y qué hicieron? Otra reforma sin las consultas obligatorias. La misma burrada, con diferente número de decreto.
AHORA hay dos nuevas acciones de inconstitucionalidad y la también dirigente del PRI se hace la ofendida. En lugar de reclamarles a los ignorantes que redactaron, dictaminaron y aprobaron ese mugrero —ella incluida—, prefiere regañar a quienes acudieron a la Corte.
EN este Congreso aprueban primero, leen después y, cuando los ministros les revientan otra cochinada legislativa, chillan que existe una conspiración en su contra.
NO, diputada. Nadie quiere desprestigiar al Congreso.
USTEDES lo hacen solos cada vez que votan sin entender lo que tienen enfrente.
SI Sara Rocha quiere encontrar a los responsables, que deje de mirar hacia la Suprema Corte y voltee hacia las curules. Ahí están, cobrando como legisladores y trabajando como aprendices.
LA Corte no los persigue… Los alcanza su propia estupidez
EL Congreso prepara un nuevo atraco contra el derecho a saber
Y mientras Sara Rocha pelea con la Corte para defender otra reforma mal hecha, sus compañeros preparan una nueva desgracia legislativa, ahora van contra la transparencia.
VAN a desaparecer la CEGAIP y ahora a inventarse el Instituto Potosino de Apertura Gubernamental (IPAG), buscan repartir entre distintas autoridades la resolución de los recursos y ampliar los plazos para responder solicitudes.
EN palabras simples: al ciudadano común y corriente le costará más trabajo obtener información, tendrá que esperar más tiempo y enfrentará un camino más confuso para reclamar cuando una dependencia oculte documentos.
ES como muchas del congreso, una reforma abusiva, tramposa y hecha a la medida de funcionarios opacos, flojos y alérgicos a rendir cuentas.
EN lugar de facilitar el acceso a la información, los diputados pretenden levantar un muro burocrático lleno de ventanillas, plazos, excusas y autoridades que podrán echarse la bolita unas a otras.
TODO mal en el Congreso. El IPAG todavía no existe y ya parece diseñado para tapar, retrasar y cansar
POSDATA: en junio, la secretaria de Finanzas, Ariana García Vidal, informó cuánto había gastado el Gobierno estatal en difundir los partidos del Mundial.
Después, un ciudadano pidió esos datos por Transparencia y la dependencia respondió que desconocía el asunto.
ENTONCES solo hay dos opciones: Ariana García habló de contratos que Finanzas no conoce o Finanzas mintió para no entregar la información. En ambas, salen mal parados.
