[El Universal]
HERMOSILLO, Son.- La esperanza de tener a Antonio Esparza en casa es lo único que no se ha movido desde la madrugada del 23 de enero; en su hogar, su nombre sigue pronunciándose en presente. No hay veladoras de despedida ni fotografías enlutadas, porque mientras no exista confirmación oficial, la familia se aferra a la posibilidad de que regrese.
Antonio, geólogo de la Universidad de Sonora, con más de cuatro décadas de experiencia en la minería, forma parte del grupo de 14 trabajadores reportados desaparecidos tras un operativo violento de la delincuencia organizada en un campamento de la Minera Vizsla, en el municipio de Concordia, Sinaloa.
La versión oficial ha intentado matizar la tragedia sugiriendo una posible “confusión” en los hechos. Para María Elena Morán, esposa del ingeniero, esas palabras son un agravio que se suma al dolor del secuestro.
Con una entereza que estremece a quienes la escuchan, reconstruye la madrugada del asalto: “Entraron a las cuatro de la mañana al campamento y de ahí los levantaron. No había armas, sólo sus herramientas”.
La narrativa de la familia es clara: no hubo fuego cruzado ni motivos para el error. Fue un acto deliberado contra hombres que sólo portaban sus conocimientos técnicos. Esta claridad es el motor que mantiene a la familia Esparza en pie.
Mientras el miedo silencia a muchos en los pueblos mineros de Sinaloa, ellos han decidido alzar la voz para denunciar la corrupción y el abandono que permiten que hombres de bien desaparezcan de sus centros de trabajo.
“Hasta ahorita no hay nada oficial”, afirma la señora Morán.
“Lo que sabemos es lo mismo que sale en las noticias. No nos han dicho [las autoridades] formalmente quiénes están identificados ni qué ha pasado con Antonio”, expone.
La cifra reportada hasta ahora es de 14 desaparecidos: 10 relacionados con Vizsla y cuatro más de empresas contratistas. De ellos, seis serían originarios de Sonora.
Hasta este martes, cinco cuerpos encontrados en una fosa fueron identificados como parte del grupo de trabajadores y sus restos entregados a las familias; Antonio no está entre ellos.
