[El Universal]
Chivela, Oax.- Alrededor de las 10 de la mañana del 28 de diciembre de 2025, un anuncio a través del aparato de sonido de la comunidad rompió con la cotidianidad en Chivela. Las autoridades de esta localidad, del municipio de Asunción Ixtaltepec, llamaban a “los que tuvieran la voluntad de ir a ayudar”, porque el tren se había descarrilado y la gente no podía salir.
Ese día, Martín Orozco, un campesino de 55 años, cortaba la leña para una vecina cuando escuchó el mensaje. Tomó su motosierra y el bote de gasolina y se fue. Cuenta que cuando iba en camino pensaba que no podía ser que el tren se saliera de la vía,” pues está todo nuevo”.
Martín fue una de las primeras personas en llegar. Pronto arribaron pobladores de Morrito y Nizanda, otras comunidades cercanas.
El primer recuerdo de Martín es ver la máquina del tren hecha pedazos, como si se hubiera partido por la mitad, los gritos de auxilio de quienes iban a bordo de los vagones de pasajeros.
Su primera acción fue ayudar a salir a tres personas de los vagones descarrilados, pero que aún estaban sobre la vía; hasta que éstas, le dijeron que mejor apoyara a los que se habían caído al barranco; algo que de lo que en ese momento no se había percatado.
“Nos dicen, vayan abajo, y fue cuando escuchamos. Nombre, si lo viera, era un griterío que no sabía qué hacer. Bajamos y vimos a todas aquellas personas”. Martín dice que los recuerdos de ese día son crudos y dolorosos.
