Martín Rodríguez
[San Luis Hoy]
Con reglas especiales derivadas del paro de actividades de 371 días, las sucursales capitalinas del Nacional Monte de Piedad, regresaron a las actividades y de inmediato, pignorantes acudieron a empeñar bienes o a recuperar lo que se encontraba en las bodegas.
Una de las reglas incluye el establecimiento de un plazo de 45 días para que los pignorantes decidan cómo va a concluir su contrato con el Monte de Piedad.
A ese respecto, Jorge Villanueva Contreras, secretario general de la sección 3 del Sindicato Nacional de Empleados y Trabajadores del Nacional Monte de Piedad, dijo que la actividad del primer día técnicamente les absorbió todas las horas hábiles por el flujo de gente.
Los usuarios acudieron para el desahogo de todos los trámites, entre los que incluye el empeño de enseres domésticos, joyería, productos fonográficos, aparatos electrodomésticos y hasta automóviles.
Aunque los pignorantes debían cubrir la deuda en parcialidades para asegurarse de obtener el beneficio de guardar sus bienes por un tiempo hasta completar el monto del préstamo, ayer comenzaron las filas para reponer los trámites.
Los usuarios del servicio del Monte de Piedad formaron filas desde las 7 de la mañana en espera de la reapertura de las oficinas y espacios de atención, que ya presentaban actividades de la semana pasada, cuando a nivel nacional,, bajaron las instrucciones para reglamentar las facilidades a los clientes, en el entendido de que a lo largo del año no se presentó movimiento alguno, ni para empeño, ni para la devolución o en su caso el remate de los bienes.
Una parte del beneficio consiste en que los plazos quedaron suspendidos a lo largo del paro de labores, lo que incluso representó un respiro para los clientes que temían por la integridad de su contrato con el Monte de Piedad.
