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SAN FRANCISCO.- Stephen Curry está comprometido con mantener a su alrededor en los Warriors de Golden State a algunas de las caras confiables y conocidas para el tramo final de su carrera.
Así que Curry aceptó una rebaja salarial para quedarse. A los 38 años, quiere ganar ahora y sumar otro título a su lista antes de terminar —y ponerle fin a su historia donde todo comenzó, como un base de baja estatura del que se dudaba— con los Warriors.
Ese es el plan, sin duda.
“Sí, me ofrecieron el máximo; sí, todo estaba sobre la mesa”, afirmó Curry el lunes en el día de medios.
Curry, de 38 años, recibió el viernes una extensión de contrato por dos años valorada en 116 millones de dólares, 20 millones menos que el máximo que podría haber exigido.
“Fue un recorrido muy, como decirlo, reflexivo; una alianza en la que pusimos sobre la mesa todos los escenarios posibles. Se trataba de asegurarme de que yo estuviera aquí, de determinar cuál era la mejor configuración para mí, para el equipo, para el presente, para la flexibilidad durante el resto de mi carrera”, explicó Curry.
“Así que tratar de equilibrar todo eso es una situación tan única, con todas las circunstancias de dónde hemos estado los últimos cuatro años, lo que hay actualmente sobre la mesa y hacia dónde intentamos ir para ser competitivos y darnos una oportunidad”.
Curry está ansioso por arrancar el campamento de entrenamiento. Los Warriors volaban a Hawái más tarde el lunes para realizar su primera sesión de práctica el martes. Su primer partido de pretemporada es el domingo contra los Clippers en el campus de la Universidad de Hawái en Honolulu. El pívot veterano Kristaps Porzingis está fuera por tiempo indefinido debido a un problema de salud.
Aunque Golden State se quedó sin LeBron James en la puja de la agencia libre, Curry se encamina a su 18va temporada en la NBA decidido a hacer lo que pueda para que los Warriors vuelvan a ser contendientes en la talentosa Conferencia Oeste tras el más reciente tropiezo de la temporada pasada.
