AHORA que está de moda el Mundial de Fútbol, nos pusimos a pensar que en el PAN de San Luis Potosí hay quien quiere jugar como Argentina, cobrar como Brasil y además traer el silbato de la FIFA.
ASÍ se ve el caso de Verónica Rodríguez. Y explicamos por qué: ya es senadora, ya es dirigente estatal del PAN y ahora también quiere ser candidata a la alcaldía de la capital.
Y querer no está mal. Cada quien tiene su corazoncito y su hambre de balón. El problema es cuando una jugadora entra a la cancha con uniforme, con silbato y con el VAR de su lado.
Y es que no están para saberlo y nosotros para no contarlo, pero el sábado, cuando los panistas decidieron que era buen día para destaparse rumbo a 2027, Enrique Galindo —priista con camiseta azul— dijo que quiere la grande: la gubernatura.
Y casi en automático, a Verónica se le acomodó la jugada para buscar la presidencia municipal que dejaría libre su socio, su compa, su combo: El propio Enrique Galindo.
HASTA ahí podría pasar. El problema es el piso disparejo. Porque mientras otros aspirantes apenas tocaron la pelota, la senadora se despachó con todo el partido: micrófono, reflector y aplausómetro.
LUEGO vienen las “casualidades”. Dicen panistas que ya circulan volantes y trípticos con su imagen y la frase de que “ya le toca”. Pues sí: ya le toca. Pero soltar tantito.
PORQUE ya tiene senaduría, ya tiene dirigencia y ahora quiere alcaldía. Que no la amuele: no quiere jugar el torneo, quiere quedarse con la copa, la taquilla y hasta vender las camisetas.
Y más cuando la dirigente del partido es la misma que aparece promovida en los papeles. La pregunta se responde sola: ¿quién está moviendo el aparato?
EN política se vale aspirar. Lo que no se vale es patear con ventaja y luego decir que todos están jugando limpio.
Y aquí también entra Galindo. Suponemos que sabe que los dados están cargados, porque si no sabe, mal síntoma. Pero si sí sabe, peor tantito. Porque romper el vestidor del equipo azul no parece la jugada más inteligente cuando enfrente hay selecciones con más lana, más estructura y más tiempo calentando.
SI el PAN quiere llegar unido, debería cuidar esas mañas. Porque nada rompe más rápido a un equipo que sentir que el partido ya venía arreglado.
LOS volantes dicen que “ya le toca”.
A lo mejor…pero en una de esas lo que ya toca es que deje de ser “la todas mías”.
POSDATA: La llamada “Ley Serrano” no necesitó años para enseñar el cobre: en menos de seis meses ya dejó miedo, órdenes de aprehensión y periodistas preguntándose si opinar puede costarles la libertad. La vendieron como defensa contra abusos de inteligencia artificial, pero terminó oliendo a garrote para callar incómodos.
ESE es el problema de hacer leyes al vapor y con dedicatoria: luego no sirven para proteger a la gente, sino para darle más dientes al poder. Si una norma no explica claro qué se castiga, entonces cualquiera puede caer según el humor de la autoridad. Y eso no es justicia, es amenaza.
POR eso derogarla no sería una derrota del Congreso, sino la primera señal de vergüenza legislativa. Porque cuando una ley nace chueca, no se maquilla: se tumba.
