Rolando Morales
[San Luis Hoy]
Entre sobres abiertos sobre las bancas, pilas de estampas repetidas y niños corriendo con el álbum bajo el brazo, las tardes en distintos puntos de San Luis Potosí comenzaron a transformarse en pequeñas reuniones comunitarias alrededor del Mundial 2026.
En las afueras de la Iglesia de la Sagrada Familia, en la zona de Himalaya, decenas de personas se reúnen desde hace semanas para intercambiar estampas del nuevo álbum, una dinámica que también se replica en Plaza Tangamanga, jardines de colonias y algunas plazas del Centro Histórico. La escena se repite cada tarde y aumenta los fines de semana familias completas llegan con bolsas llenas de repetidas, jóvenes organizan las cartas por selecciones y niños preguntan, casi de memoria, por el número que les falta para completar una página.
“Yo vine pensando que nada más iba a cambiar unas diez, pero ya llevo casi cuarenta y además conocimos a más gente”, contó entre risas Diego Hernández, estudiante universitario que acudió junto a sus amigos al intercambio en Himalaya. “Aquí nadie se pelea ni quiere abusar, todos vienen a ayudarse para llenar el álbum”.
El fenómeno no solamente revive la tradición mundialista entre aficionados al futbol; también se convirtió en una estrategia colectiva para enfrentar los costos del coleccionable.
