PENSAR, actuar y despertar a la realidad, es una sugerencia histórica de este espacio editorial, para recordar que el medio ambiente lleva sus propias reglas, pero también que los humanos no las respetamos…
LA población crece en las ciudades a un nivel tan espantoso, que necesita haber días de guardar como aquellos de la pandemia, para que de vez en cuando los animales silvestres ingresen a las calles como mínimo a explorar la zona invadida por la humanidad…
DICEN allá por los rumbos del Concejo Municipal de Villa de Pozos, los operadores de esa forma de gobierno, que encuentran víboras y serpientes (no son de dos patas) con mucha frecuencia, y no es necesario explorar aquí y allá para encontrarlas…
BASTA con que a los vecinos se les enchine la piel cuando escuchan desde el interior de una casa, el grito de quien encuentra uno de estos animalitos, rondando en los patios y hasta en los cuartos, por el simple motivo de que anda en su hábitat, pero su ambiente ya está ocupado con una casa de cuatro por doce metros, pisos de loseta vinílica, muros y ventanas…
LAS reacciones abundan y pueden expresarse en la valentía de algunos para tratar de agarrar a la serpiente, aunque sea con una cubeta, los que le avientan encima una paca de ropa, los que corren por el cloro o el aguarrás, los que golpean un par de varas de madera para según ellos espantar, los que ya van a los Bomberos o según la especie, los que ya hasta se la saborean asada o ya se vieron con un cinturón de su piel…
LAS serpientes también tienen su punto de vista, y nos ven como los que invadimos su tierra, los que llenamos las calles de asfalto y ríos subterráneos de aguas negras, los que ahuyentamos a las presas de estos reptiles y los que debajo de una silla olvidada les podemos dar un escondite…
HUBO quien inventó usar la palabra víbora para definir a las personas chismosas, enredosas y que les encanta el argüende, o también a quienes pierden horas de su valiosa vida viendo la paja en el ojo ajeno…
EL caso es que la desviborización compromete mucho trabajo, ya sea para enviar a su hábitat natural a los pequeños ejemplares que aparecen en la casa y que pueden resultar peligrosos, o para conocer a una persona con lengua tan larga como su ansiedad por correr rumores y cuchicheos…
PARA el caso de las viboritas que aparecen en las casas del municipio de Pozos, todavía pasarán muchos años para que otros vecinos sean sorprendidos por la misma causa. Más que espantarse, los vecinos deben tomar precauciones y las autoridades, dejar como permanente la política pública de reubicar a los pequeños animales alargados y de grandes colmillos.
POSDATA: Se pasan. Parece que el Mercado República ya se convirtió en un sitio favorito para robarse los cables y llevarlos a quemar a algún sitio. Cuenta la leyenda urbana que a los alrededores del Hospital 1 del IMSS y de la escuela secundaria Jaime Torres Bodet, por las noches es perceptible un olor a cable quemado. El punto es que los ladrones de cobre están incontenibles y a veces, hasta tienen que dejar a oscuras y con riesgo eléctrico a decenas de comerciantes del Mercado República. Los incidentes pasan todos los días y son muy públicos, pero es fecha que ninguna autoridad les echa guante a los rateros que rondan las calles Moctezuma y 16 de Septiembre.
REMATE: La Comisión Nacional del Agua pronostica temperaturas más altas para los próximos días. Es hora de cargarse sus bermudas blancas y sus playeras ligeras, porque el combate al calor no se va a resolver si lo que espera es el tiempo oportuno para ir a la playa y no tiene esas posibilidades. Deje de gastarse dinero en cigarritos y micheladas y mejor inviértalo en agua y suero, póngase bloqueador solar y una cachuchita para sortear el calor.
