(El Universal)
Tijuana, BC.- Joel, un migrante recientemente deportado de Estados Unidos a Tijuana, fue uno de los 12 migrantes que participaron en el lavatorio de pies en el marco de Semana Santa, “yo creo que nos hace falta más compasión, más amor, más humildad”, aseguró.
Aunque se trata de una ceremonia tradicional que conmemora un acto de servicio y humildad realizado por Jesús al lavar los pies de sus doce apóstoles, a diferencia de lo que ocurre en el centro y sur del país, en Tijuana esta escena se replica con migrantes.
“Fieles a la enseñanza de Jesús de Nazaret -quien transformó un acto relegado históricamente a los estratos más bajos de la sociedad en un Sacramento de servicio-, las organizaciones anfitrionas buscan dignificar la figura de las personas migrantes en un contexto de creciente vulnerabilidad”, explicó la Colación Por Defensa del Migrante, colectivo al que pertenecen Casa del Migrante e Instituto Madre Asunta además de otras organizaciones civiles que realizan la ceremonia.
Desde hace más de 30 años la Casa del Migrante enclavada en la parte alta de un cerro, en la colonia Postal, cada director a cargo del albergue celebra el Jueves Santo y recrea el ritual con las personas dentro del refugio, es decir, migrantes deportados o que están en su ruta por continuar su camino hacia EU.
“Ante el endurecimiento de las políticas migratorias gubernamentales que han colocado a los migrantes en una situación de mayor riesgo en los últimos tiempos, este acto simbólico adquiere una dimensión humana y social urgente”, se lee en un posicionamiento.
“Con esta ceremonia las organizaciones reiteran su compromiso inquebrantable de servicio y acompañamiento, manifestando que, hoy más que nunca en tiempos difíciles, la sociedad civil organizada está presente para apoyarlos”, finaliza el texto.
El lavatorio de pies ha sido realizado no solo dentro de la Casa del Migrante, pues el año pasado se trasladaron hasta el muro en el área de Playas de Tijuana como un acto de protesta y simbólico.
