Leonel Mora
[San Luis Hoy]
Para el académico universitario y analista en temas de seguridad, Francisco Javier Salazar Soni, la militarización de la seguridad pública en México no solamente se ha profundizado en los últimos veinte años, sino que también generó una estructura híbrida que diluye las funciones civiles, debilita a las policías y abre la puerta a
violaciones sistemáticas de derechos humanos.
En entrevista, el profesor de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) advirtió que el país atraviesa una “involución” que hará cada vez más difícil recuperar un modelo civil.
“La militarización surgió como respuesta a la inseguridad durante el cambio de régimen democrático, pero terminó convirtiéndose en la estrategia central del estado”, explicó. Con la transición política, añadió, se rompieron los equilibrios informales que mantenían cierto control sobre los grupos criminales y las fuerzas armadas comenzaron a ocupar espacios que antes correspondían a las policías.
Resaltó que, a diferencia del resto de América Latina y Europa, donde existe una separación clara entre seguridad nacional, seguridad interior y seguridad pública, en México estas categorías se han mezclado hasta volverse indistinguibles. “Bajo esta confusión, las fuerzas armadas entran a tareas que no les corresponden, desde una lógica de guerra”, señaló Salazar Soni.
Para colmo, desde las academias municipales y estatales se ha impuesto una formación de corte castrense que desnaturaliza la función policial: “A los nuevos elementos se les enseña a ver al ciudadano como ‘enemigo’, más que como alguien que violentó una norma. Ahí empiezan los abusos”, afirma.
