[El Universal]
CIUDAD DE MÉXICO.- “El jugador número 12 siempre ha sido fundamental”, sentenció con plena confianza Antonio Mohamed antes de afrontar el partido más importante de su temporada. El Turco tenía razón.
En un pletórico estadio Nemesio Diez, convertido en una auténtica caldera, el Toluca aplastó (4-0) al LAFC y clasificó a la final de la Copa de Campeones de la Concacaf, gracias a un marcador global de 5-2.
Ahora, el equipo escarlata enfrentará a los Tigres en la disputa por el título de la Concachampions; será a un solo partido, que se jugará en la Bombonera el 30 de mayo.
Hasta los minutos finales del encuentro, el marcador del segundo capítulo no había reflejado lo que sucedió dentro del terreno de juego, a lo largo de los 90 minutos.
Desde el primer minuto, el Toluca salió convencido de atacar por todos los medios. Era consciente de que necesitaba abrir el marcador para mantener viva la eliminatoria. Hasta que apareció Helinho.
El atacante brasileño aprovechó una pena máxima, señalada al inicio del segundo tiempo, y rompió el cero (49’) en La Bombonera. El inmueble escarlata explotó.
Nueve minutos después (58’), Everardo López selló el boleto a la final, con una extraordinaria anotación, desde fuera del área.
En la recta final, Paulinho se despachó con un doblete (92’y 94’) y redondeó la gran actuación del bicampeón del futbol mexicano. El portugués tenía que unirse a la fiesta escarlata.
Con una goleada ante un poderoso club de la MLS, el Toluca se instaló en la final.
