Las protestas se tornan violentas

 

(AP)

Quito, Ecu.- La Fiscalía General ecuatoriana denunció el martes que su edificio central está siendo atacado por manifestantes indígenas y pidió ayuda a la policía y las fuerzas armadas, mientras las protestas se tornaban más violentas en varios sectores de Quito.

En un comunicado la institución señaló que “se han tomado acciones para precautelar la integridad de los funcionarios y se han puesto a buen recaudo los expedientes e información sensible… con el fin de que ningún incidente ponga en riesgo las investigaciones y procesos en marcha”.

Fotografías de medios locales mostraron las puertas destruidas y otros daños en la Fiscalía, ubicada cerca de uno los principales focos de las protestas, la Universidad Salesiana.

En la cuenta de Twitter, la Fiscalía aseveró que abrió una investigación “tras la presunta contaminación de las vertientes de agua que ingresan a las plantas de tratamiento” de la ciudad andina de Ambato, de unos 170.000 habitantes, desde donde reportaron que en al menos siete sectores el agua sale de color oscuro y con olor a aceite automotriz quemado.

Durante la jornada, en que la capital quedó virtualmente paralizada y con desabastecimiento de alimentos y gas, se han registrado constantes enfrentamientos de los indígenas y campesinos con agentes del orden. A primera hora vehículos de los manifestantes perseguían y bloqueaban a los autobuses del transporte público para pincharles las llantas y obligar a los pasajeros a caminar.

El Palacio de Carondelet, la sede del gobierno nacional, amaneció fuertemente resguardado por cientos de policías y militares, vallas y alambres de púas.

En tanto, el ministro de Defensa, Luis Lara, advirtió que la democracia está en riesgo. En una cadena de radio y televisión afirmó que las fuerzas armadas contemplan con enorme preocupación “el crecimiento de la violencia por parte de quienes han rechazado el diálogo”.

Las protestas y la sucesiva toma de pozos petroleros han obligado a apagar cerca de 609 pozos de producción en la Amazonia con una pérdida diaria de producción de unos 30.000 barriles, equivalente a 17 millones de dólares.

Los indígenas exigen al gobierno ecuatoriano la reducción del precio de la gasolina, entre otras demandas.

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