Herido en fuego cruzado, vive para contarlo

CIUDAD VALLES. Felipe de 27 años de edad, quedó en medio del tiroteo del jueves, que ocurrió frente a la sede del Sistema de Administración Tributaria (SAT) y una bala atravesó su cuerpo, dejándolo adolorido, pero consciente y feliz del milagro que operó a su favor.

Felipe salió de la sede del Instituto Nacional Electoral poco después de las 10 de la noche, debido a que hubo una junta de trabajo y un compañero le ofreció llevarlo a su casa, en el Infonavit 2.

En el trayecto, su amigo, que maneja una camioneta pick up tomó la calle Madero que circula hacia el norte y, cuando iba en el tramo antes de Pedro J. Méndez, frenó casi por completo debido a un tope alto que está en ese lugar.

En ese instante aparecieron patrullas de la policía sobre esa avenida y, haciendo maniobra en U, para usar sus coches a guisa de barricada, comenzaron a tronar los balazos encima, por un lado y por el otro de los trabajadores del INE que, sin saberlo, estaban rodeados en las dos banquetas de criminales armados.

El compañero de Felipe siguió andando, acelerando un poco, pero con la cabeza agachada y por ese motivo, su camioneta fue a chocar a un automóvil que está afuera de un taller mecánico. Felipe se empezó a quejar de un dolor intenso y se dio cuenta de que sangraba de manera abundante.

En la refriega entre delincuentes organizados y los policías municipales hubo quien disparó rifles AK-47, o cuerno de chivo, que es un arma de una alta capacidad de destrucción. La bala atravesó la lámina de la camioneta, el asiento, al mismo joven de 27 años y siguió perforando todo a su paso.

Enseguida hicieron la llamada a familiares y compañeros del INE que se acercaron al lugar luego del ruidazo de cinco minutos de balazos que dejaron muda a toda la ciudad. Primero llevaron al herido a un sanatorio de la avenida Juárez, pero estaban todas las camas ocupadas y terminaron llevándolo a una clínica particular de la Vicente C. Salazar, donde hasta hace rato esperaba que lo intervinieran para sacarle las esquirlas.

La bala entró en la parte derecha de su baja espalda y salió sin tocar órgano alguno. “Me siento muy feliz de estar con vida y de darme cuenta de que muchas personas se han preocupado por mí. En efecto, es un milagro lo que me pasó y no tengo más que agradecer a Dios por esta suerte”.

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