Abogado vallense deja en la ruina a un taxista

Redacción  [San Luis Hoy]

CIUDAD VALLES. Un taxista acusó de fraude a un abogado que tiene su despacho cerca de la Presidencia Municipal.

El afectado se llama Hilario Escalante, es un hombre de la tercera edad que trabaja como taxista, y fue precisamente en su labor donde conoció al abogado José Miguel C.

Fue exactamente el 13 de agosto del año en curso, cuando este sujeto abordó su taxi y pidió que lo llevara al Centro Penitenciario de Ciudad Valles, y en el trayecto le platicó que acababa de lograr la liberación de unos detenidos e iba por ellos, y ya en confianza Hilario le preguntó sobre un trámite legal que tenía pendiente: su pensión ante el Seguro Social.

El taxista le contó que estuvo laborando de manera formal por muchos años, y tenía las semanas cumplidas para obtener su pensión, y el litigante le respondió que era algo fácil, y tardaría menos de quince días lo tendría resuelto, pues el encargado de pensiones del IMSS, Omar, le debía un favor.

Entonces le preguntó cuánto le iba a cobrar, y el abogado respondió que de momento diez mil pesos, a lo que el taxista respondió que de momento no tenía esa cantidad, “pero te conviene, porque por la pensión que te voy a arreglar vas a cobrar mensualmente siete mil, consigue lo que tengas, vamos, yo te acompaño”, le dijo el abogado.

Hilario lo llevó a su casa, donde le contó a su esposa del asunto, y ella le dijo que podía darle nueve mil pesos, que había ahorrado con mucho sacrificio, y José Miguel dijo que se los diera y los otros mil pesos los entregara después, y lo citó al día siguiente en su oficina pidiéndole dos fotografías tamaño infantil, 13 copias de credencial de elector y otras 13 de su acta de nacimiento.

Entonces fue acompañado con su esposa a llevar la documentación, y el abogado le preguntó a la mujer si ambos estaban casados, a lo que ella respondió que tenían 25 años viviendo en unión libre, y él le dijo “entonces a usted también le voy a tramitar una pensión como concubina, pero voy a ocupar más dinero”.

La pareja ya no tenía dinero, pero decidió pedir un préstamo en una tienda departamental, consiguiendo otros nueve mil pesos que entregaron al abogado, y éste les volvió a decir que en quince días quedaba solucionado.

Sin embargo pasaron los días y Miguel literalmente desapareció, no lo encontraban en su despacho ni contestaba llamadas telefónicas, y fue hasta el 15 de septiembre cuando cuando les llamó por teléfono diciéndoles que les tenía una buena noticia, que ya habían llegado los cheques, uno para Hilario y otro para su esposa Clara, cada uno por la cantidad de 10 mil 150 pesos, pero que necesitaba dos mil 500 pesos para dárselos al director del IMSS, y añadió “los cheques tienen que recibirlos ustedes directamente en la oficina de pensiones del IMSS, a mi no me dejan pasar con ustedes por la pandemia”.

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