“Historias que contar”

(EFE)

Ciudad de México. – En una cita con sus 54 años de trayectoria, Los Tigres del Norte se reúnen en el restaurante donde todo comenzó en San José, California, pero no para cantar las historias del migrante mexicano que resuenan en tantas de sus canciones, sino para hablar de su propia historia en el documental “Los Tigres del Norte: Historias que contar”.

“Normalmente se conoce lo que hace uno dentro del escenario y lo que promueves artísticamente, pero este documental deja plasmada esa parte humana de Los Tigres, esos momentos, etapas de crecimiento y los obstáculos que se tuvieron que ir sorteando”, cuenta Luis, el más joven de los hermanos Hernández y el último en llegar a la banda.

La precariedad económica y dificultades que enfrentaban Eduardo Hernández y Consuelo Ángulo para mantener a sus 11 hijos, obligaron a cuatro de ellos a partir de casa en la búsqueda de un sustento para la familia.

Jorge, Hernán, Eduardo, Raúl Hernández y su primo, Oscar Lara, salieron del municipio de Mocorito, en el estado de Sinaloa rumbo a Mexicali, Baja California, para probar suerte como músicos, sin ninguna otra pretensión más que apoyar económicamente a sus padres.

De la necesidad surgió el éxito de los llamados “Rolling Stones de América Latina” y ahora con su propia voz cuentan las vivencias que los llevaron al trono del regional mexicano en el documental que se estrena este viernes en la plataforma Prime Video.

Sentados en el restaurante Original Joe’s ubicado en San José, California, Los Tigres del Norte reviven en pantalla grande la primera oportunidad que el británico Arthur Walker les brindó a cinco adolescentes -que habían llegado como indocumentados al país norteamericano- al comprarles instrumentos y grabarles su primer disco.

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