Se chatarriza el transporte

Martín Rodríguez

[San Luis Hoy]

Poco a poco, los autobuses de transporte urbano van perdiendo eficiencia, su antigüedad ya rebasa los 10 años en muchos casos y lo menos que hay es dinero para reponerlos.

La última renovación masiva de autobuses de transporte urbano ocurrió aproximadamente en 2013 y posteriormente sólo hubo algunas renovaciones de parque vehicular con camiones de reciente fabricación y venta de agencia, por parte de la Ruta 21, además de las pocas rutas que aún conserva Transportes Urbanos y Suburbanos Tangamanga.

Sólo en dos sexenios estatales ha sido posible la renovación de unidades en gran volumen. La primera de ellas ocurrió en 1992, cuando con recursos a fondo perdido del Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol), el Gobierno Federal aportó recursos al gobierno de Gonzalo Martínez Corbalá para la compra de más de 550 autobuses, de los cuales alrededor de 100 pertenecían al Sistema Estatal de Transporte y el resto permitieron la renovación de las unidades para los permisionarios.

La segunda renovación fue una decisión espontánea de permisionarios, quienes sintieron la presión de la que por entonces era la innovadora empresa Transportes Urbanos y Suburbanos Tangamanga, responsable por título de concesión de las rutas radiales del Centro Histórico y algunos circuitos y recorridos de largo itinerario.

Movidos por la competencia, los permisionarios compraron autobuses y fue cuando de manera progresiva aparecieron las unidades renovadas de color amarillo.

Sin embargo, ninguna de las líneas de autobuses ha renovado sus vehículos a nivel masivo y esporádicamente aparece un cliente de camión nuevo.

A pesar de ello, poco a poco se empieza a notar más la chatarrización de los autobu-

ses urbanos.

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