Ana Paula Vázquez
[San Luis Hoy]
Buscar justicia en casos de feminicidios en San Luis Potosí continúa siendo un desafío, especialmente desde una perspectiva de género. Así lo señalaron integrantes de la colectiva “Por ellas, por nosotras y por todas” durante el conversatorio: “La lucha por la verdad, la justicia y la memoria”, que contó con la participación de Rita Segato, reconocida antropóloga y activista feminista argentina.
Durante el evento, Esperanza Lucciotto, madre de Karla Pontigo, denunció la falta de avances en la investigación del feminicidio de su hija, ocurrido en 2012. Este caso, que llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Fiscalía General de la República, permanece sin resolución tras 12 años.
El impacto de esta lucha trasciende lo legal. En medio de estas heridas aún abiertas y la incansable lucha por justicia, las familias de víctimas enfrentan un desgaste profundo en lo físico, emocional, laboral y económico.
Rita Segato destacó que la colectividad permite transformar el dolor en memoria, amor y fuerza, herramientas indispensables para persistir en la búsqueda de justicia.
“Si quieren aliviar el dolor, tienen que politizar el dolor, darle la capacidad del impacto en el destino colectivo y ahí sucede un alivio”, señaló la activista.
Las familias enfrentan no solo la pérdida irreparable, sino también un sistema judicial que, según denunciaron, minimiza la gravedad de los feminicidios al catalogarlos como homicidios para reducir las cifras oficiales.
Susana Guadalupe Viramontes Cruz, madre de Lupita Viramontes víctima en 2012, señaló que esta estrategia perpetúa la revictimización.
Pese a que San Luis Potosí cuenta con una fiscalía especializada en feminicidios, las madres denunciaron su ineficacia y falta de recursos. Exigieron que se implementen mecanismos reales y efectivos para atender estos casos con la seriedad y el respeto que merecen las víctimas y sus familias.
