Martín Rodríguez
[San Luis Hoy]
En San Luis Potosí no hay ninguna persona que pueda hacer críticas ciertas en contra de Juan Dibildox Martínez y tampoco de la familia de donde proviene, de la que incluso surgió el primer obispo de la Sierra Tarahumara y todos tienen una trayectoria honorable, tal y como lo fue su desempeño como el último presidente del Consejo Estatal Electoral que no cobró sueldo, aseguró el exintegrante del Consejo de Directores del Frente Cívico Potosino (FCP), Eduardo Martínez Benavente.
“Nos sorprendió mucho la muerte de Juan porque no estaba enfermo y aunque en su interior se piensa que simpatizaba con el doctor Salvador Nava Martínez, trató de mantener la neutralidad”.
Martínez Benavente dijo que Juan Dibildox era bisnieto de un hermano de su bisabuelo.
Juan Dibildox fue presidente del CEE justo cuando se necesitaba un perfil como el de él, con sus características y totalmente entregado a la tarea de la organización de las elecciones, cuando los consejeros todavía no cobraban las prestaciones y eran ciudadanos.
Explicó que Dibildox Martínez merece que alguien elabore una historia con mayor exactitud de su desempeño y su legado en el CEE.
Precisó que mantenía muy buenas relaciones, por ejemplo, con Horacio Sánchez Unzueta.
Recordó que fue una época en que los consejeros formaban parte de una élite potosina muy destacados en los social y económicamente y todos trabajaron con mucho entusiasmo. Algunos tenían una identificación gubernamental plena e incluso hubo algunos que tenían negocios como proveedores en el gobierno.
Agregó que Juan Dibildox deja una huella muy positiva a su paso como quien dirigió el organismo público local electoral por todos los años en que le correspondió operar las condiciones de desarrollo de comicios y control de la participación política y ciudadana.
