Bitácoras

“TODO lo que se hizo en materia de seguridad pública fue una evidencia clara de la irresponsabilidad y falta de interés que permeó en muchas material”, aseguró acertada y valientemente la diputada local Beatriz Benavente, al referirse al pésimo manejo del gobierno del estado para combatir la inseguridad y violencia en la entidad potosina, que al referirse sobre la ausencia de titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado por casi ocho meses, debido a la enfermedad de la que aún convalece Jaime Pineda Arteaga, señaló que “su relevo era impostergable, pero más allá de esto, está la falta de resultados en el combate a la delincuencia, ahí es donde se tendría que actuar”, Pineda “no dio los resultados que se necesitaban ante la realidad de lo que prevalecía y prevalece en San Luis Potosí”…

OJO, estos severos pero inobjetables señalamientos, no los realizó algún dirigente o diputado de algún partido de oposición al gobierno en turno, no los hizo algún líder social inconforme, los hizo una diputada del mismo partido, el PRI, al que presuntamente permanece el actual gobernador. La diputada Benavente da en el clavo, dice lo que cientos de miles de potosinos piensan, que, no sólo el gobierno del estado, sino la federación y los ayuntamientos, han fallado en el rubro de la seguridad, sólo hay que ver el estacionamiento subterráneo de la Unidad Administrativa Municipal de la capital, donde los altos mandos y medios del municipio estacionan sus flamantes vehículos, desde hace semanas, para ser más exactos después de pasadas las elecciones del 6 de junio, este estacionamiento se encuentra prácticamente vacío, los funcionaron abandonaron sus responsabilidades, y el estado de ruina en que se encuentra la ciudad, lo confirma…

SON muestras claras de este “estado fallido” los robos, extorsiones, feminicidios, linchamientos y ejecuciones que se suscitan a diario, así como los ataques armados ayer a plena luz del día a negocios de reciclaje mejor conocidos como “chatarreras” en distintas zonas de la zona metropolitana, que dejaron el saldo de un adolescente muerto y otro lesionado, o el asesinato de un hombre a balazos en Rioverde, o la balacera o persecución que dejó un joven herido y varias patrullas dañadas en céntricas calles de Valles, o los restos humanos localizados en La Pila ayer por la noche. De estos gobiernos salientes, culpables del terrible estado de terror y zozobra en que vivimos los potosinos, nada esperamos, serán las próximas administraciones las que tendrán que lidiar con una herencia sangrienta y violenta, ojalá y que el cambio sea para bien…

PASANDO a otros temas, ayer, en transporte público, amontonados en vehículos, en bicicleta o a pie, miles de jóvenes potosinos dieron una muestra de madurez y responsabilidad al abarrotar todos los centros de vacunación anti Covid-19 en la zona metropolitana para inocularse, durante horas y bajo el sol, ordenadamente esperaron su turno para vacunarse, ningún otro grupo de población de otras edades se había volcado como lo hicieron los jóvenes, que con esa actitud demostraron su preocupación para cuidarse y cuidar a los suyos…

ESA mal llamada “generación de cristal”, esos “centennials” que a la ligera, despectiva e injustamente bautizamos las generaciones mayores y los calificamos como “frágiles” o “hipersensibles”, salieron en masa para darnos una lección a la “generación X y Y (los millennials)”, estos jóvenes dieron muestra de que estamos muy equivocados, son generaciones que, a pesar del bombardeo informativo de las redes sociales a las que son asiduos, fueron a inocularse, son estos jóvenes los que nos dan a las generaciones mayores muestras de tolerancia y solidaridad, los que no se escandalizan viendo una persona tatuada, un ateo o una pareja del mismo sexo tomados de la mano, son a los que realmente les preocupa el calentamiento global y el daño al medio ambiente, a los que les apura el mundo que les estamos heredando…

POR esto y como cantaba la entrañable Violeta Parra: “¡Que vivan los estudiantes jardín de nuestra alegría!, son aves que no se asustan de animal ni policía, y no le asustan las balas ni el ladrar de la justicia. ¡Que vivan los estudiantes que rugen como los vientos cuando les meten al oído sotanas y regimientos, pajarillos libertarios igual que los elementos. Me gustan los estudiantes porque levantan el pecho cuando les dicen harina sabiéndose que es afrecho y no se hacen el sordomudo cuando se presenta el hecho. Me gustan los estudiantes porque son la levadura del pan que saldrá del horno comida su sabrosura para la boca del pobre que come con amargura”…Armando Acosta

 

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