Bitácora

EL engañabobos que se engaña solo…

NINGÚN Cabildo, concejal, alcalde o funcionario alguno decretó que San Miguelito, San Sebastián, Santiago, el Montecillo, Tequis, Tlaxcala y San Juan de Guadalupe fueran barrios, estos tienen su historia, su tradición, su legado, fueron originalmente villas y posteriormente declarados pueblos y datan desde la fundación de la ciudad allá a finales del siglo XIV, eran poblaciones “extramuros” de la ciudad de aquel entonces que era habitada por españoles, los pueblos que rodeaban San Luis están poblados por indígenas, el crecimiento de la ciudad fue integrando a estos pueblos a los que posteriormente se denominaron barrios…

POR ejemplo, San Sebastián fue fundado por agustinos en 1603 y lo habitaron familias principalmente Otomíes y en menor medida de otras etnias. En 1597 los franciscanos fundan las villas de San Francisquito, San Miguelito y la Santísima Trinidad, son indígenas tlaxcaltecas, hasta 1820 este barrio fue conocido como el de la Trinidad, para en ese año pasar a llamarse San Miguelito como a la fecha. Santiago y Tlaxcala, fundados en 1592 a decir de historiadores por el mismísimo Fray Diego de la Magdalena, era habitado por huachichiles el primero y tlaxcaltecas el segundo, Tequisquiapan, mejor conocido hoy por Tequis, fundado en 1676, San Cristóbal de El Montecillo fundado en 1600 y San Juan de Guadalupe, que originalmente pertenecía a la Villa de San Miguelito, se fundó en 1676…

ES decir, los barrios son parte de la historia fundacional de la ciudad pero, desde su ignorancia, su soberbia y su protagonismo enfermizo, el alcalde capitalino Enrique Galindo adicto al aplauso fácil, a los reflectores y al sahumerio, por sus pistolas y sin que nadie se lo pidiera, resucitó una vieja acta de una sesión de Cabildo de 1997, donde se declaraba a El Saucito como el octavo barrio. No es por demeritar o hacer menos a El Saucito, cuya ermita para adorar al Señor de Burgos, posteriormente conocido como el Señor del Saucito, data de 1826, en un predio que en aquel entonces era denominado Las Encinillas perteneciente al barrio de Santiago, pero la realidad es que Galindo realizó la mascarada del pasado domingo para, cual reyezuelo, designa al “octavo barrio” sólo porque su orgullo fue lastimado después de que fue totalmente rechazado el proyecto de hacer un paso a desnivel a un lado del templo, obra frenada por los mismos vecinos, ¿y cómo el “gran jefe” Galindo iba a quedar mal? No señor, cueste lo que cueste, al final lo paga el erario, hay que hacer boato, vender espejitos y humo, mientras salga en la foto no hay problema…

“EN histórica sesión Cabildo municipal formaliza y reconoce a El Saucito como barrio de San Luis capital. El alcalde Enrique Galindo señaló que este hecho hace justicia social a la lucha histórica de las y los habitantes del norte de la ciudad “lo merecen por sus tradiciones, sus calles, su gastronomía y su gente”…

A menos de 12 horas de haber declarado Galindo al Saucito el “octavo barrio”, a unas siete cuadras de la plaza del templo, en las calle de Felipe Ángeles y Francisco Carreras, en la Col. División del Norte, se suscitó una riña mortal, donde un jovencito de apenas 20 años falleció baleado y otro más resultó mal herido, tras los hechos, familiares de las víctimas quemaron al menos 3 vehículos de los presuntos responsables del ataque, la “polisía” de Galindo y el inútil de Villa nunca apareció sino horas más tarde, como siempre ya cuando los vehículos estaban hechos ceniza y chatarra, a lo mejor no llegaron porque aún no conocen el “octavo barrio”. Bueno cómo estará de mal que la placa del “magno” evento de declaración como “octavo barrio” colocada en el atrio del templo, por la falta de vigilancia en la zona, no duró más de 24 horas, intentaron robársela pero la oportuna intervención de vecinos impidió que se la llevaran…

A ver si el señor alcalde quiere nombrar 500 barrios en la capital, está en su derecho, pero que no lo haga sólo con el afán propagandístico en plena, abierta  e ilegal campaña en busca de la reelección, que primero arregle las calles destrozadas de El Saucito, que primero abastezca de agua a su habitantes, que primero dé seguridad y tranquilidad en la zona, ya que es de las peores en inseguridad, incluso, en la misma plaza del templo no se puede transitar debido a los mariguanos catarrines que molestan todo el día a los transeúntes; como la placa de ayer, una escultura de bronce de un danzante tuvo que ser retirada del lugar porque se la estaban robando a pedazos, cuando haga eso, nómbrelo octavo, noveno o décimo barrio, pero cumpla, señor Galindo, no le juegue más al tío Lolo…Armando Acosta

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