Bitácora

CREÍMOS que con el tiempo se olvidaría aquel tempestuoso 1 de febrero de 2007, pero este 8 de enero de 2024 revivieron los recuerdos, ahora con mayores manifestaciones de fuerza de la naturaleza sobre la zona urbana de San Luis Potosí…

CIENTOS de árboles por toda la ciudad se vinieron abajo y causaron múltiples daños, desde apagones, hasta caídas de muros y cortes de energía eléctrica…

TODOS esos daños forman parte del cambio climático que nos negamos a asumir como principales responsables del uso de combustibles fósiles, del derroche de energía, de la tala inmoderada de árboles en las serranías y las zonas selváticas, del rompimiento del equilibrio ambiental en general y de la degradación de la capa de ozono…

SON años tan ilustradores del deterioro progresivo del ambiente, que llegó a San Luis Potosí el temido tiempo de los inviernos que ya casi son crudos y los veranos muy calientes y secos, en una zona que progresivamente va perdiendo la disponibilidad del agua y por lo pronto ya metió en apuros a toda la población…

NUESTRO estado ha sido emblemático por decisiones cruciales tales como la instalación de cementerios industriales sin ninguna norma, de industrias que por décadas no habían implementado medidas para filtrar el impacto ambiental, de vehículos que desde la década del año 2000 no han recibido un sistema de verificación de emisiones a la atmósfera, de ladrilleras toleradas por autoridades de los tres niveles de gobierno y de contaminación progresiva de los muy pocos ríos que corren por el interior de la zona urbana…

DE nada sirven políticas públicas del medio ambiente publicitadas en vistosos dossieres, si estas no se reflejan en un compromiso de autoridades y ciudadanos para cuidar el hábitat en el que nos alimentamos, respiramos, trabajamos, nos aseamos, nos educamos, nos cultivamos, nos recreamos, practicamos deportes, nos enamoramos, nos entretenemos o luchamos por una vida mejor…

CAMIONES urbanos contaminantes, uso de materiales peligrosos para fabricar pegamentos y pinturas, escaso control de los hidrocarburos que libera la operación de talleres mecánicos a las redes de drenaje, programas de reposición de árboles que en algunos casos son efectivos y en otros sólo son una simulación, depredación de especies animales y vegetales en peligro de extinción, desvío del cauce de los ríos, emisión de clorofluorocarbonos y uso irresponsable del cianuro para la extracción minera, son prácticas cotidianas que parecen rebasar con mucho las buenas intenciones…

ES preciso recordar que precisamente el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones y de poco sirve la firma de tratados y compromisos, la emisión de campañas para pedir a la gente que cuide el ambiente, la toma de fotografías de funcionarios del ambiente con representantes de la ONU o de cualesquiera otros organismos internacionales y los discursos convincentes, cuando nada de lo emprendido hasta ahora logra cambiar la cultura…

SON pocos los que hasta ahora van arriesgando inversiones para disminuir la huella ambiental y un ejemplo son las empresas fabricantes de automóviles que poco a poco ingresan a la era de la electromovilidad, justo ahora que nuestro presidente en turno ha tirado parte importante del presupuesto público en construir una refinería de combustibles fósiles…

EL cambio climático también es responsabilidad de los políticos y sus malas decisiones…

ES tiempo de pensar, actuar y despertar a la realidad.

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