Bitácora

A la memoria de Carlos Gordoa y Jesús Alejandro Olvera…

EN un lapso de apenas once días, lamentablemente, dos deportistas fallecieron en accidentes, en dos eventos organizados por el ayuntamiento capitalino que encabeza Enrique Galindo. El 18 de octubre, el piloto potosino Carlos Gordoa murió al salir del camino, chocar contra un árbol e incendiarse su vehículo, en el tramo de Armadillo de los Infante durante la Carrera Panamericana. Apenas ayer domingo 29, durante el desarrollo del “Fondo Nairo”, el ciclista Jesús Alejandro Olvera, perdió la vida en ese mismo tramo, al impactar contra un cerro al que proyectó un choque previo con otros dos competidores…

TODAVÍA un día anterior, en una conferencia de prensa, a pregunta expresa sobre la seguridad de los participantes, Galindo y Nairo Quintana minimizaron el asunto y presumían una seguridad a prueba de todo con el apoyo de 200 voluntarios del municipio, 20 ambulancias y 20 motos con paramédicos, “Está muy trabajado para tener un gran evento con el menor riesgo posible”…

SERÍA ruin, injusto y un despropósito culpar al alcalde capitalino de la muerte de los deportistas en eventos que organiza su administración, son lamentables accidentes que suceden, imponderables o “la agenda de Dios”. Lo que sí podemos cuestionar a Enrique Galindo, -además de lo oneroso del costo del “Fondo Nairo” que costó al menos 5 millones de pesos de los impuestos de los capitalinos-, es su gran insensibilidad ante la muerte, lucrar con la tragedia y no suspender ninguno de los dos eventos…

EN el caso de la Panamericana, la organización es externa y el municipio sólo pagó por colgarse del evento, ahí si no estaría en manos del ayuntamiento suspender la celebración en Plaza de Fundadores al término de la justa. Pero, ayer, el “Gran Fraude Nairo”, era 100 por ciento organizado, financiado y responsabilidad absoluta de la administración de Enrique Galindo, podría pasar que la carrera hubiera continuado, los competidores, que pagaron su inscripción, hubieran tenido la sensibilidad de aceptar la cancelación, pero ¿cómo se iba perder Galindo las fotografías, las transmisiones en vivo y los reflectores de la clausura del “Gran Fraude Nairo?, no señor, a lo más sensible que llegó fue hacer “un homenaje” al ciclista muerto, de ¡un minuto de silencio!, por Dios, el ego del alcalde es tan grande que ya se le conoce como “Egorique Quelindo”, ni hablar…

UNA raya más al tigre. Apenas hace unos días dábamos cuenta de la terrible descomposición y encubrimiento de las más altas autoridades universitarias de la UASLP, sobre el tema del acoso y abuso sexual en la institución. El pasado viernes, el Consejo Directivo Universitario (CDU), evadió su responsabilidad y evitó sancionar y despedir a un depredador sexual catedrático de Química que habría abusado al menos de cuatro de sus alumnas, quedó en evidencia la complicidad entre el secretario general Federico Garza y el impresentable del abogado general Joel González de Anda, que convencieron al rector de evadir el caso y enviar el asunto a una Comisión de Justicia Universitaria…

PERO resulta que en esa misma sesión, el CDU concedió la jubilación a un profesor de Psicología de nombre José Francisco Martínez Licona, tras 20 años de “servicio”, pero resulta, que este sujeto está señalado por jóvenes universitarias de agresor sexual “sistemático” desde el 2016, algunas otras versiones periodísticas lo ubican como hostigador sexual desde 2011, todavía en junio de 2020, alumnas de la Facultad de Psicología e integrantes de varios colectivos feministas, se manifestaron frente al Edificio Central para exigir al rector Zermeño el cese inmediato de Martínez Licona. A pesar de que la Defensoría de los Derechos Universitario realizó una investigación a fondo, con pruebas contundentes e inatacables, donde recomendó la destitución y despido del catedrático acosador, pero el abogado general Joel González de Anda, salió de nueva cuenta a defender a los acosadores y salió con su “batea de babas” de que “el caso había prescrito”, y el viernes, el depredador fue premiado con su jubilación, qué lamentable, qué tristeza y qué indignante…

PD.- Por cierto, el gris burócrata de quinta, director de relaciones públicas del ayuntamiento capitalino, un torvo sujeto llamado Gustavo Robledo, al que gusta que le llamen “gallo” pero más bien es gallina, además de su amplia vocación de alfombra, ahora plagia textos y los presenta como de su autoría, tal es el caso de esta columna Bitácora de la edición del pasado sábado sobre el tema de acoso en la UASLP, la cual el impresentable Robledo publicó una buena parte de texto como suyo en un chat de Whatsapp, denominado “amigos de Galindo”. Además de inútil y abyecto, ratero de textos, ni hablar…Armando Acosta

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