Bitácora

LA impunidad, la maldita impunidad. A inicios del año pasado, la Dirección de Comercio del ayuntamiento capitalino, realizó un operativo sorpresa en una casa de masajes ubicada en la lateral de la Av. Salvador Nava Martínez, en el número 2733, en la Col. Balcones del Valle. El lugar, obviamente operaba en completa clandestinidad, además de sexo, se vendía alcohol sin regulación alguna, además de que, a decir de testigos, se encontraron mujeres menores de edad, que fueron recogidas por varias camionetas minutos después de haber llegado la autoridad…

EL sitio fue clausurado y fueron los dueños o encargados de los antro de mala muerte Jaloos, quienes acudieron al municipio a solicitar información de la casa de masajes, e incluso ofrecieron “arreglarse” para que retiraran los sellos y permitir que volviera a abrir, al menos durante todo 2022 se mantuvo cerrado hasta enero de este año, por extrañas razones la casa de masajes por cierto recién remodelada, fue reabierta el día 22 de ese enero, pero durante la madrugada, un comando armado ingresó al lugar y disparó en contra de dos jóvenes, uno de 24 años de edad, al parecer guardia de seguridad del lugar y el otro un desafortunado cliente de apenas 26 años, los dos fueron masacrados a balazos…

TÓMELO bajo reserva, pero trascendió que el ataque a la casa de masaje de Balcones pudo haber sido más grande la tragedia, pues al parecer se localizó en el lugar dos granadas de fragmentación, una sin seguro, que los sicarios habrían arrojado en su huida, y que por fortuna no estallaron, pues había más clientes, empleados y las damiselas. Como es costumbre tras estos hechos violentos, arribaron todas las autoridades y el lugar fue clausurado por la Dirección de Gobernación del Estado y por la Fiscalía General del Estado, extrañamente no por la Dirección de Comercio municipal…

DÍAS después, el impresentable director de Gobernación estatal, José Concepción “Conchito” Gallardo Martínez, aseguró muy orondo que la dependencia que encabeza “coadyuva con el desarrollo de las investigaciones, por lo que se procedió a la suspensión de las actividades de un lugar que operaba de manera clandestina como una casa de masaje en Balcones del Valle”, muy bonitas sus declaraciones, peeeeero, como siempre, las palabras se las lleva el viento…

LA casa de masajes clandestina, donde dos jóvenes fueron salvajemente asesinados a balazos, donde se oferta el sexo y alcohol, duró apenas clausurada unos días, los propietarios la volvieron a remodelar y en esta ocasión la convirtieron en un auténtico búnker, lleno de cámaras de video vigilancia, retiraron todas las ventanas y colocaron puertas de acero reforzado, convirtiendo además de una fortaleza en una trampa mortal, pues si ocurre un incendio no hay ni para dónde corren ni saltar…

QUE alguien nos explique: ¿cómo es posible que después de un doble crimen, en una casa de masaje clandestina, en la avenida principal de la ciudad, en una colonia decente y después de ser clausurada por Gobernación y la Fiscalía, vuelva a abrir sus puertas?, ¿qué autoridades o funcionarios los protegen?, ¿de cuánto es el moche?, ¿dónde está el Ayuntamiento capitalino, el gobierno del estado y la federación?, ¿qué tienen que ver los dueños del antro Jaloos, donde incluso en uno de ellos ya ha habido también ataques armados con víctimas mortales?, ni hablar, se tenía que decir y se dijo…

PASANDO a otros temas, con esos amigos, el gobernador no necesita enemigos. Resulta que ayer, en el diario Excélsior, en la columna del periodista Juan Carlos Talavera expone un caso por demás vergonzoso que ocurrió en SLP: “Imagine que usted es un artista que intenta exponer su obra en un museo, pero al entrevistarse con el director del recinto le recuerdan que debe donar una pieza, en la que podría incluir a un político local y entregarla para regalo. Algo así le ocurrió a la pintora Soraya Peña, el pasado 25 de enero, durante una reunión con el exfutbolista Odín Patiño, actual director del Museo Francisco Cossío (MFC)”, según el relato de la artista, el impresentable Odín le exigía el 30 por ciento de las ventas de las obras, lo cual ella se negó, pero al observar la convocatoria para la exposición se percató que en el formulario se establece el cobro, pero esta vez del 20 por ciento, pero esto sí es demoledor: “Es curioso que este museo privilegie el acopio de recursos adicionales mediante subastas y el cobro de un porcentaje por realizar cursos, talleres y sesiones fotográficas para bodas, como lo reporta la Comisión Estatal de Garantía de Acceso a la Información Pública de SLP, pero no destaque por su trabajo curatorial. ¿Acaso el MFC es una galería que se alquila a la primera oportunidad?”, pero qué necesidad de andar sudando calenturas ajenas…Armando Acosta

 

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