Bitácora

EL tío Lolo en la Ciudad del Sí…

ES claro y evidente, la afición y/o adicción del alcalde capitalino Enrique Galindo Ceballos por los reflectores, el escenario, el aplauso fácil y el boato. Galindo después de que en el 2016 se quedara con un palmo de narices cuando lo engañaron sus jefes de que él sería el candidato a la gubernatura de la entidad potosina y Toranzo se le atravesó e impuso al corrupto Juan Manuel Carreras…

DESPUÉS de este amargo episodio, Enrique Galindo preparó punto por punto su futuro político, con una obsesión casi enfermiza planeó cada detalle: para iniciar se operó, se colocó una manga gástrica que le permitió bajar al menos unos 50 kilos de peso, pulió su discurso, perfeccionó su dicción, principalmente el defecto de nacimiento de no poder pronunciar la erre, tomó clases de oratoria, contrató a un asesor de imagen, comenzó a invertir en negocios en medios de comunicación…

AL final de cuentas, le pegó: su añeja amistad con Octavio Pedroza al fin le rindió frutos, al ser Pedroza candidato a la gubernatura por la alianza PAN-PRI, le abrió las puertas a Galindo para ser el candidato a la alcaldía capitalina, si bien es cierto que realizó una buena campaña, al contrario de su “combo” Octavio, y algunas otras coyunturas, como el desgaste y el repudio ganado a pulso de Xavier Nava en busca de su reelección a la presidencia municipal, entre otros, le ayudó a ganar la elección…

POR desgracia, al llegar al poder, los kilos que perdió en peso Galindo los ganó en soberbia y ego, han sido innumerables los casos donde al alcalde capitalino sólo le gusta figurar: que pintaron una barda, ahí va el alcalde como si hubiera desaparecido el grafiti de la capital, que limpiaron una banqueta, ahí va como si fuera la ciudad más limpia, que taparon bache, pareciera que renovaron todo el pavimento de la ciudad, que rescataron un gatito de un poste, ahí va el alcalde como si hubiera evitado la extinción del dodo, que Red Metro la empresa concesionaria de la basura comprara el premio “la Escoba de Plata” ahí va el alcalde hasta Madrid acompañado de todo su séquito, como si del premio Nobel se tratara…

LA última puntada de Galindo, la primera del año por cierto, fue la “inteligentísima” idea de obligar a todos y cada uno de los trabajadores municipales, incluidos los policías, so pena de descontarles el día, a ir ayer a las siete de la mañana al estacionamiento del estadio Lastras, al “arranque de actividades”; como siempre, una enorme foto del alcalde como fondo del presídium y una pasarela por donde le gusta pasear a Galindo cuando dice sus discursos, que pareciera los dictara Paulo Coelho…

LO único que se ganó el alcalde es las mentadas de progenitora de la gran mayoría de los trabajadores municipales, incluyendo los altos y medios mandos, que comentaban que para qué demonios servía desviar a la gente de sus labores en el primer día del año, en vez de estar vigilando la inseguras calles de la capital o la inmunidad de las vialidades después de las fiestas, sólo para alimentar el ego del presidente municipal, comentaban otros…

OTRO ejemplo claro de lo anterior es el tan cacareado y publicitado programa “Cuenta Nueva y Borrón” consistente en condonar las deudas de usuarios del Interapas si durante todo el año pasado fueron cumplidos en sus pagos, resulta que el resultado de este programa fue que al menos el 60 por ciento de los usuarios en la capital se regularizó, recaudando en total poco más de 42 millones de pesos, pero, nunca falta un maldito pero, el mismo alcalde, ayer mismo reconoce que los usuarios comerciales e industriales tienen adeudos de hasta por 400 millones de pesos con el organismo operador del agua, por cierto acéfalo ya por casi 20 días, es decir, al usuario doméstico, a la ama de casa, al obrero, a la empleada, a la madre soltera se exigen el pago por muy Borrón y cuenta nueva, pero al empresario que consume una gran cantidad de agua, al comercio o a los propietarios de tintorerías que además de no pagar sus recibos al Interapas vierten sus desechos peligrosos a red de drenaje, a ellos el municipio, el alcalde sólo se limita a pedirles por favor que paguen, no se vayan a molestar, pero en fin, así es que, el alcalde, como el tío Lolo, ni hablar…

Armando Acosta

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