Bitácora

¿”DESCOMPOSICIÓN del tejido social” o el fracaso del Estado de Derecho?. Según la definición del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), “el deterioro, debilitamiento o rompimiento del tejido social significa el aislamiento del individuo de la sociedad, debido a la pérdida de sus principales redes sociales, y de valores como la confianza y la solidaridad. El tejido social también se debilita cuando las normas de convivencia ciudadana son irrespetadas y violentadas impunemente, o cuando las leyes son fácilmente irrespetadas e incumplidas”. En resumida cuentas la impunidad y su prima hermana la corrupción, son las responsables del “deterioro” del mentado “tejido social” que a últimas fechas es utilizado por políticos, intelectuales y periodistas, más fácil, el castigo al que delinque es una forma de disuadir a la sociedad de que quien rompe la ley tiene sus consecuencias, a medida de que exista penas y correctivos a los delincuentes permitirá un “tejido social” fuerte, a falta de consecuencias y castigos, los delitos se multiplican y ponen en riesgo el “tejido social”, tal y como está ocurriendo en nuestro querido México…

EN últimas fechas, algunos crímenes han estremecido a la sociedad, no hablamos de los constantes y casi diarios ajustes de cuentas entre integrantes de bandas delictivas, sino de asesinatos ajenos al crimen organizado, cometidos incluso, por lo que se creía era “gente de bien”, por ejemplo, el caso más claro fue el asesinato del presidente local de la Coparmex, Julio César Galindo en marzo del año pasado, donde el autor intelectual fue el socio, compadre y amigo de toda la vida de la víctima, un sujeto de nombre Raúl “N”, el móvil del crimen fue un adeudo en negocios que tenían. En 2019, un joven artista muralista y activista social, Héctor Domínguez, fue asesinado en su domicilio en Ciudad Valles junto a su padre y su hermano por dos sicarios a sueldo, contratados presuntamente por el esposo de una pintora frustrada que tenía envidia del talentoso artista…

HOY la Fiscalía General del Estado (FGE), informó la detención de cuatro presuntos homicidas de una familia conformada por un hombre, una mujer y un menor de escasos 8 años de edad, los cuales fueron introducidos a la cajuela de un vehículo que posteriormente fue arrojado a un barranco en El Aguaje, una de las presuntas era excuñada de la mujer, el móvil del crimen es presuntamente el robo de un dinero que el hombre, pensionado, tenía en su cuenta bancaria…

TÓMELO bajo reserva, pero la vida de tres personas, entre ellas la de un inocente de 8 años, costó 9 mil 500 pesos, que fueron retirados del cajero tras asesinar a su propietario, quitarle su tarjeta y sacarle a la fuerza su NIP; en la cuenta sólo había 10 mil pesos pero los delincuentes sólo pudieron retirar 9 mil 500 pesos. Al hombre le dieron dos balazos, pero al ver que sobrevivió, ya en la cajuela le dieron el tiro de gracia, la mujer de 43 años también fue ultimada a tiros y al menor, lo asfixiaron “emplayándolo”, a los tres los suben al vehículo para dirigirse al hoyanco dejado por un banco de material en la zona sur de la capital, la idea erra arrojar el auto al barranco y que se incendiara, pero la mecha que colocaron no funcionó. ¿Qué tan mal, qué tan enfermos, qué tan poco se valora la vida, qué falta de valores, que inhumano podemos caer como sociedad, cuando se asesina para robar y se asfixia a un niño inocente?…

PASANDO a otros temas, acoso sexual ha existido en la UASLP desde tiempos inmemoriables, pero era parte de esa “normalidad” enferma. “Cubrir los unos con los otros” podría ser el segundo después de “Siempre Autónoma por mi Patria Educaré”, pero, gracias a las mismas universitarias esto ha cambiado: las jóvenes ahora denuncian a sus depredadores en tendederos, ahora hay formalmente quién las escuche y las atienda, pero también, por desgracia -aunque en pocos casos-, quienes aprovechan la coyuntura para sacar provecho. En el más reciente caso, el de un profesora de Derecho que denunció acoso de un empleado, las cosas se salieron de control y mucha culpa la tiene el ex presidente de la CEDH, Jorge Andrés López Espinoza –quien por cierto ahora está en el alicaída alcaldía capitalina como coordinador de Derechos Humanos-, y la falta de rigor y profesionalismo de la CNDH, el hecho ya se zanjó, pero aún hay mucho por hacer…

PARA empezar, el abogado general de la UASLP, Joel González de Anda sigue en su cargo a pesar de su férrea defensa a depredadores sexuales, el caso del exsecretario de la facultad de Derecho, Guadalupe Salazar, quien litigaba contra la universidad defendiendo a un profesor acosador, sólo fue retirado de su cargo pero sigue tan campante; la buena noticia, tómelo bajo reserva, pero trascendió que ayer por primera vez en la historia de Nuestra Máxima Casa de Estudios se despidió a un empleado por acoso, un buen paso, pero falta aún mucho por hacer…Armando Acosta

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