Bitácora

DESVERGÜENZA, es lo que puede decirse de los diputados, que según la organización civil Ciudadanos Observando, ahora buscan la forma de aumentar los gastos personales, como si sus competencias se tradujeran en mejores leyes, como si las iniciativas ciudadanas no se quedaran congeladas, o como si no fueran los campeones del gasto en gasolina…

ESTÁ clara la “preocupación” de los empleadores del Poder Legislativo, por definir incrementos salariales a los burócratas y con ello, cumplir con las negociaciones sindicales, haciendo como que no tienen dinero y luego cediendo a las pretensiones de los burócratas…

NO es secreto que el propio Congreso ha hecho su parte en la larga historia de la parálisis institucional, y el bajo rendimiento del trabajo legislativo, que solo unos cuantos se han atrevido a evaluar en forma puntual, como ha ocurrido con la organización civil Congreso Calificado, cuyo principal impulsor, José Mario de la Garza Marroquín, cuenta con un equipo que mide tanto las asistencias como el rendimiento, y da cuenta de un proceso de elaboración de leyes que no siempre se ajusta a

la vanguardia…

A veces, el día de un diputado se resume en la lectura de iniciativas que, con frecuencia ni siquiera son propias, sino de la cabeza de asesores que en ocasiones ya tienen toda una bodega de proyectos que entregan a sus legisladores para que se luzcan, no sabemos a qué precio…

EL talento cuesta, pero como mínimo, los diputados bien podrían pagar de su bolsillo cada iniciativa con la que se convierten en las estrellas del atril en las sesiones plenarias, porque precisamente de la falta de inventiva, se dan las prácticas diarias de legisladores cuyo genio raya en la mediocridad…

ES verdad que entre los diputados hay perfiles muy rescatables, históricamente acompañados de otros legisladores que más bien se sacaron la lotería, porque cobran muy buen sueldo y no apuntan para dejar

nada memorable…

EL aumento de dinero al Congreso, para su “Capítulo 1000”, acusa imprecisiones y ganas de gastar, si caemos en la cuenta de que más bien, va a necesitar dinero extra en el Capítulo 6000, donde se encuentra el recurso para infraestructura, que por cierto puede pagar pero no usar en decisiones ejecutivas, si quien tiene la responsabilidad de construir es el Gobierno del Estado…

AH caray…

RESULTA sospechosa la pedidera de dinero, justo en tiempos de austeridad, de la necesidad de tomar decisiones con menos dinero, y de gastar lo menos que se pueda en rubros que no resulten necesarios. Para entenderlo, tiempo al tiempo.

PD. Muy agudo se ha tornado el conflicto por un caso de los padres de familia del preescolar Simón Bolívar, afectado por un caso de probable abuso sexual en agravio de un pequeño. La gravedad de la denuncia deberá obligar a las autoridades a investigar, porque un caso de esa naturaleza deja marcados para toda su vida a los pequeños, frágiles y vulnerables. No es un hecho aislado. Es una conducta de la que la directiva del kínder debe una explicación a los padres de familia, y exige de la representación escolar la participación, reconocimiento del ambiente enrarecido que se respira, y de las responsabilidades en las que no debe haber impunidad.

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