Bitácora

OBRAS chafas e impunidad. El 19 de abril de 2018, el entonces rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), el impresentable Manuel Fermín del Villar Rubio, acompañado por autoridades federales y estatales, entre ellos el corrupto Juan Manuel Carreras, en ese tiempo gobernador en turno, inauguraban con “pompa y circunstancia” y “con bombos y platillos”, la puesta en funcionamiento del “nuevo” edificio de 14 pisos de la Facultad de Ciencias, en el Campus Pedregal, al poniente de la capital…

AHÍ, Villar Rubio señaló que la obra tuvo un costo superior a los 80 millones de pesos procedentes de fondos federales e ingresos propios de la UASLP, el nuevo inmueble se edificó en una superficie de mil metros cuadrados, con una construcción de 10 mil 500 metros cuadrados, 14 niveles, 42 aulas, 35 laboratorios, 55 cubículos, servicios sanitarios, áreas administrativas y académicas, espacios comunes como cafetería entre otros, que albergarían a más de mil 500 estudiantes y 118 profesores de las 10 licenciaturas y nueve programas de la Facultad de Ciencias…

ARQUITECTOS al fin, el rector Villar Rubio y su secretario general de la UASLP Anuar Kassis, presumían que el diseño del “nuevo” edificio estaba basado “en la sustentabilidad y en el aprovechamiento de los recursos naturales al recolectar agua pluvial y energía solar (sic), además de manejar las corrientes de aire para crear microclimas y la utilización de los materiales y flora del sitio”, además de “su belleza arquitectónica evidente”…

LO que no informaron es que, a pesar de que en Nuestra Máxima Casa de Estudios tiene a los mejores ingenieros, edificadores, y en teoría arquitectos, el “nuevo” edificio presentaba varias fallas que de inmediato se evidenciaron, por ejemplo en enero de 2020, fuertes ráfagas de viento provocaron la ruptura de varios ventanales del inmueble poniendo en riesgo a los jóvenes universitarios y a sus catedráticos, pero les valió varios kilos de cuerda de barco y continuaron con “la última etapa”…

YA de salida, desacreditado, señalado y derrotado, Villar Rubio, dos días antes de acabar su gestión, el 28 de abril de 2020, el entonces rector, otra vez acompañado del corrupto ”güerito” Carreras, y del entonces rector electo el doctor Alejandro Zermeño como invitado, inauguran “la última etapa” de este “nuevo” complejo, es decir el mismo edifico, para estas fechas ya se habían colocado algunas columnas y trabes de contención, Manuelito Villar, aseguró que el edificio costó 115 millones de pesos…

A la llegada de Zermeño a la Rectoría, sus primeras acciones fue ordenar desalojar el edificio parcialmente para dar paso a un peritaje, para verificar la seguridad del inmueble, lo más raro, reprobable y condenable, es que antes de esto, todavía en tiempos de Villar, tanto los entonces directores de Ciencias y de Ingeniería Daniel Campos Delgado y Jorge A. Pérez, la directora de Protección Civil de la UASLP Estela Dibildox, “avalaron” la seguridad del edificio en cuestión, que hace apenas unos días fue desalojado tras las réplicas del sismo del 19 de septiembre, que ahondaron las grietas y rupturas, es decir, de forma criminal e irresponsable, sólo para cubrir a su entonces jefe Manuel Villar, un grupo de “reconocidos” funcionarios universitarios mintieron y pusieron en riesgo al alumnado y al profesorado, esto es para iniciar una investigación y una denuncia penal…

A consecuencia de la pandemia y otros problemas en el camino, el peritaje técnico para determinar el estado del “nuevo” edificio se ha retrasado, tómelo bajo reserva pero a trascendido que en la revisión de la Auditoría Superior de la Federación, a los dineros aplicados a ésta obra, el órgano fiscalizador dijo no haber encontrado anomalías graves, ojo, esto es en la aplicación del recurso, no en una revisión técnica…

PUES resulta que ayer, el Consejo Directivo Universitario (CDU) aprobó destinar 18 millones de pesos para la reparación de los daños del “nuevo” edificio de Ciencias. Es correcto se debe de rescatar el patrimonio de los universitarios, peeero, ¿y los responsables de hacer obras chafas, deficientes que no duraron ni un año?, ¿los funcionarios que evidentemente desviaron los recursos en demérito de la calidad de los trabajos?, ¿y los irresponsables que “avalaron” la seguridad del inmueble?, ¿y las investigaciones?, ¿y las denuncias?, esto además de corrupción y de perjudicar la imagen y prestigio de la UASLP, es un crimen, pues por su ambición pusieron en riesgo la integridad e cientos de universitarios, y eso se castiga con la cárcel, pero la última palabra la tiene el rector Zermeño, ojala y que esto no quede impune, pero en fin…Armando Acosta

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