Bitácora

LA pandemia de Covid-19 que continúa azotando al mundo ha dejado una estela de dolor y muerte, grandes afectaciones a la economía global y a la familiar, la urgencia y gravedad del asunto sanitario obligó a los gobiernos de todo el orbe a concentrar sus esfuerzos a cuidar la salud de sus poblaciones, reforzar sus sistemas hospitalarios, implementar la vacunación contra el virus y en segundo término de urgencias, equilibrar las finanzas ante la paralización económica, pero el daño que por más de dos años de encierro causaron y provocaron a la educación, aún no ha sido ni cuantificado, incluso, no se le ha dado la importancia debida por parte de las autoridades, sólo algunos organismos internaciones, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la ONU a través de la Unicef, entre otros, han realizado esfuerzos para lograr aclarar el panorama y afinar la ruta para enfrentar este desafío educativo…

AL inicio de la pandemia y el cierre generalizado de escuelas de todos los niveles, se pronosticó por parte de especialistas una disminución en la matrícula, rezago en el aprendizaje y un incremento de jóvenes profesionistas recién egresados con problemas para conseguir empleo. Según un estudio del BID, la tasa de deserción de estudiantes de entre 15 y 17 años, en América Latina es de alrededor del 22 por ciento, de los cuales un 38 por ciento son de estratos sociales bajos. El 44 por ciento de una clase media baja y el 18 por ciento de clase media alta o consolidada, mientras que hay un incremento del 21 por ciento de jóvenes entre 18 y 23 años que no estudia ni trabaja, en México mejor conocidos como “ninis”…

“EL cierre de escuelas provocado por el Covid afectó a los niños, niñas y adolescentes de forma desigual, ya que no todos tuvieron las mismas oportunidades, las herramientas o el acceso necesarios para seguir aprendiendo durante la pandemia. La gran dependencia del aprendizaje en línea exacerbó la distribución desigual existente en la educación”, dice el estudio “Los años no les esperan: el aumento de las desigualdades en el derecho a la educación de los niños, niñas y adolescentes debido a la pandemia de Covid-19” realizado por la organización de derechos humanos, Human Rights Watch…

ALGUNOS de los hallazgos de este estudio son que para millones de estudiantes, el cierre de escuelas no será una interrupción temporal de su educación, sino un final abrupto de la misma, cientos de miles de jóvenes no tuvieron acceso a la tecnología para acceder a las clases virtuales, muchos de ellos quedaron sin el sustento del padre, ya por muerte o por enfermedad, y tuvieron que salir a trabajar, la mayoría en la informalidad, para ayudar al sustento familiar. Incluso para los estudiantes que regresaron a las aulas, los especialistas sugieren que durante años seguirán sintiendo las consecuencias del aprendizaje que perdieron durante la pandemia…

POR desgracia el segmento más afectado son los estudiantes que viven en la pobreza, los niños y adolescentes de las zonas rurales, los que sufren de alguna discapacidad. Antes de que se presentara la pandemia, en casi todos los países de América Latina, incluyendo el nuestro, la educación tenía serios rezagos, para empezar no estaban preparadas para impartir educación a distancia, escuelas que no cuentan con energía o agua potable, menos con internet o computadoras, los profesores sin tener capacitación tecnológica para enseñar en línea y menos los estudiantes, muchos de ellos sin un teléfono inteligente, computadora, Tablet o señal o los que contaban con ella tenían muchas deficiencias…

LA pandemia desnudó las serias deficiencias en cuestión de salud y educación y la incapacidad de los gobiernos para enfrentar un reto como el Covid-19, por lo cual en estos dos rubros: salud y educación, deberán de estar en el centro de los planes de recuperación de todos los gobiernos de todo el mundo. Pero además, la función clave de las clases presenciales era la convivencia, el crecimiento emocional, social, incluso democrático, donde valores como el respeto, la ética y la paz se aprenden o se refuerzan desde la casa, los estragos a nivel emocional de nuestros jóvenes se verán reflejados en algunos años y debemos estar preparados…

PD.- No todo es malo en la UASLP, a pesar de la comodidad y conformismo del primer círculo de colaboradores que no ayudan en nada al rector Alejandro Zermeño, la semana pasada, según datos del Examen Nacional para Aspirantes a Residencias Médicas (ENARM), se colocó como la mejor institución de educación superior pública del país en el área de salud, excelente noticia y enhorabuena por nuestra Máxima Casa de Estudios…Armando Acosta

 

 

 

 

 

 

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