Bitácora

HACE unos días, el Fiscal General del Estado, José Luis Ruiz Contreras, aseguró que si los exsecretarios de Salud, presos y bajo proceso por desvíos de recursos públicos por más de 50 millones, podrían salir en libertad si regresan a las arcas públicas el dinero ilegalmente sustraído, el titular de la FGE agregó que la defensa de Mónica Liliana Rangel Martínez, ha realizado depósitos por alrededor de 30 millones de pesos, para la reparación del daño por las dos causas penales que obran en su contra…

QUÉ bueno que la actual administración haya recuperado 30 millones de pesos de las corruptelas de funcionarios de sexenio de Juan Manuel Carreras López, pero no es suficiente, fueron miles de millones de pesos, sólo en la Secretaría de Salud, los que fueron vulgarmente robados a los potosinos, 30 millones de pesos no son nada en comparación al monto de lo desviado, además era recurso que debió de destinarse para la salud y el bienestar de los ciudadanos, mucho de este dinero era para enfrentar la pandemia de Covid-19, fueron mucho dolor, muchas muertes las provocadas por esta corrupción cínica y descarada …

¿QUÉ hay de los más de 252 millones de pesos que la misma Auditoría Superior del Estado (ASE), en su auditoría a la SS de los recursos extraordinarios para combatir la pandemia, detectó como “un probable daño o perjuicio a la Hacienda Pública, por la adquisición de insumos médicos de los cuales no se presentó evidencia del control, además que se presentaron diferencias en los documentos que corresponden al personal responsable en donde el material fue entregado”…

DE estos más de 252 millones se encuentraN 85.1 millones de pesos en la presunta compra de 47 mil pruebas Covid-19 a una empresa “fantasma”, Tangamanga Innovaciones y Negocios S.A. de C.V. cuya dirección fiscal era un cuartucho abandonado arriba de una refaccionaria de bicicletas ubicada en la calle de Zapata, y donde a pesar de que sus apoderados legales y presuntos socios fueron requeridos en numerosas ocasiones por la ASE; nunca dieron la cara, además del sobreprecio, algunos de hasta el 300 por ciento más del precio de mercado, a los que fueron “comprados”…

O de los más de 23 millones de pesos pagados a la empresa ODN Soluciones en Comercio S.A. de C.V. por la “compra de material quirúrgico, guantes, cubrebocas, kits de protección de seguridad personal, mascarillas N95 y batas quirúrgicas, donde asegura la ASE que: “No se tiene evidencia de la recepción física de insumos médicos por parte del personal responsable y las entradas y salidas del almacén tienen diferencias ente las fechas ingresadas al sistema de inventario y los formatos impresos”, fueron cientos o quizás miles de personal médico y sanitario de los hospitales públicos que fueron contagiados y muchos de ellos lamentablemente fallecieron por la falta de equipo de protección básico en la primera línea de batalla contra el Covid-19, los médicos, las enfermeras, camilleros, laboratoristas y demás personal de la salud lo saben sobremanera, durante los momentos más álgidos de la pandemia ellos tenían que desembolsar de su salario para adquirir el equipo de protección porque ni mascarillas les surtían…

O los 106.5 millones de pesos desviados de las arcas públicas por la compra a 24 proveedores de insumos médicos en las que la ASE observó sobreprecio, o qué tal los casi 23 millones de pesos que Salud estatal pagó a personal contratado extraordinariamente para hacer frente a la emergencia sanitaria y no se encontró evidencia alguna de controles de asistencia o los lugares a donde fueron destinados…

EL total del monto observado en sólo una auditoría de la ASE; fue de 442.2 millones de pesos que de nuestros impuestos se desviaron en plena pandemia a bolsillos de corruptos funcionarios, por lo que si Mónica Rangel regresa 30 millones y sale libre y la Fiscalía General del Estado no castiga las demás raterías, sería una bofetada a los potosinos, un engaño, una simulación para castigar la corrupción que permeó durante todo el pasado sexenio, pero en fin…

PD.- O el alcalde capitalino ya volvió a fumar de la yerbita de la risa que habituaba en sus tiempos porriles universitarios con el violento grupo Zapata, o ya volvió a leer los libros de autoayuda de Carlos Cuauhtémoc Sánchez o Paulo Coello, o necesita con urgencia cambiar a su redactor de discursos, como que “el Sí debe de ser una filosofía de vida en San Luis Potosí”, si consume no gobierne…Armando Acosta

 

 

Marcar el Enlace permanente.

Comentarios cerrados.